Miercoles, 13 de Diciembre de 2017, 05:09 AM
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China : El Dragón en Potencia 

Por Fernando Oscar García

China debe ser un gran país socialista moderno para mediados de siglo”.

Xi Jinping, Presidente de China.

China es el país más poblado del mundo, con más de 1380 millones de habitantes y es uno de los pocos estados socialistas que quedan en el mundo. Su forma de gobierno ha sido descrita como comunista y socialista, con fuertes restricciones en el libre acceso al internet, la libertad de prensa, la libertad de reunión, el derecho a tener hijos, la libre formación de organizaciones sociales y la libertad de culto.

El Partido Comunista de China (PCC) gobierna la República Popular de China desde el año de su fundación de 1949 hasta la actualidad. El PCC fue fundado en Shanghai en 1921, convirtiéndose a partir de entonces en una de las organizaciones políticas más influyentes de China.

La etapa del gobierno de Mao Zedong se caracteriza por la implantación del comunismo, la instauración de una economía socialista y aislada del exterior y la eliminación de toda oposición.

La nueva etapa de reforma se inicia en 1978, una vez muerto Mao, gracias a Den Xiaoping, artífice e impulsor de esa ruptura radical respecto a la etapa anterior. La reforma dejará de centrarse en cuestiones políticas y se centrará en la economía y modernización del país.

A la cabeza del Partido Comunista se encuentra el Comité Central, formado por 370 miembros, los cuales son elegidos por el Congreso Nacional del PCC que se convoca cada cinco años.

Dentro del comité central existe un grupo más reducido de miembros (25) que conforman el Buró Político, que es el organismo en el que se tiene la toma de decisiones de los máximos dirigentes del PCC.

El 18 de octubre inició el XIX Congreso del Partido Comunista Chino, con dos mil 287 delegados congregados en el monumental Palacio del Pueblo, en la plaza Tiananmén, en Pekín. El PCC, es el mayor partido político del mundo con 89 millones de miembros.

De acuerdo con los lineamientos de la IV Constitución del país, promulgada en 1983, cada cinco años se renueva el cargo de presidente de la nación, que puede optar por una sola reelección.

Xi sucedió a Hu Jintao, quien a su vez relevó Jiang Zemin. Tanto Hu como Jiang duraron diez años en el cargo, el máximo que permite la Constitución.

Xi Jinping nació en 1953, trabajó en el campo y estudió ingeniería química en la Universidad de Tsinghua, en Pekín y un doctorado en teoría marxista en la misma universidad. Fue nombrado encargado de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, vicepresidente de la Comisión Militar Central y secretario general del PCC. El 14 de marzo de 2013 fue nombrado presidente de China.

Xi Jinping -jefe de partido, jefe de Estado, comandante en jefe del Ejército- ha acumulado más poder que sus dos predecesores, Jiang Zemin y Hu Jintao, siendo comparado con Mao Zedong, el fundador del régimen en 1949, y Deng Xiaoping, cuyas reformas a fines de 1970 convirtieron a China en una gran potencia.

Durante su primer periodo ha fortalecido las capacidades militares de China al tiempo que ha emprendido una campaña para sacar de la pobreza a decenas de millones de sus conciudadanos.

Al presentar su informe al pleno del PCC, Xi señaló que en los últimos cinco años, el Producto Interno Bruto (PIB) del país se elevó de 54 billones a 80 billones de yuanes (cerca de 12.1 billones de dólares).

El mandatario recordó de este lustro los avances chinos en la carrera espacial, la celebración de varias cumbres que aumentaron el prestigio internacional del país (G-20, BRICS, Foro Asia Pacífico) y el haber sacado de la pobreza a más de 60 millones de personas. También afirmó que “se frenó resueltamente a las fuerzas secesionistas que persiguen la independencia de Taiwán”.

No podía faltar la mención a la lucha contra la corrupción, gran bandera de su gobierno, y en este sentido Xi enfatizó que el PCC luchó decididamente contra los “hábitos malsanos” de sus altos cargos y cumplió su “papel de afilada espada” en campañas que han castigado a 1.4 millones de funcionarios corruptos.

El Presidente chino, Xi Jinping, pronosticó que su país concluirá en 2035 la modernización de la defensa nacional y para mediados de siglo “habrá culminado la transformación integral del Ejército Popular en uno de primer orden mundial”. El ejército chino, el mayor del mundo por número de efectivos debe ”estar preparado para combatir” y “detener las guerras o ganarlas”, así como para controlar la crisis.

Entre los sectores que han sufrido un recorte de las libertades se encuentra el internet, los disidentes y la religión. En el primero de estos rubros, las autoridades imponen desde hace tiempo un estricto control, ya que borran artículos o comentarios considerados problemáticos e impiden el acceso a algunas webs extranjeras (Instagram, Facebook, YouTube, Twitter, Dailymotion, Google).

Los puntos más importantes y comprometidos en la Asamblea para los próximos 30 años en China son:

-Abrir las puertas del país a todas las empresas del mundo que deseen invertir.

-Mejorará el clima legal para que haya competencia justa.

-Cultivará firmas de clase mundial globalmente competitivas.

-Que se atenga Taiwán si intenta escalar la cima de la independencia.

-La dictadura de partido no cambiará.

-Tolerancia cero con los corruptos.

-Comprometido el país ante el cambio climático; ratifica el Acuerdo de París.

-Reducción de la pobreza.

Xi Jinping intenta ocupar el vacío que deja Donald Trump. Si el yin es Donald Trump, el yang es Xi Jinping. La filosofía taoísta presenta a las dos figuras que se necesitan y se complementan. Tal parece que las bases de tal filosofía se adelantaron varios siglos al XXI.

El yin representa la pasividad, la oscuridad y la absorción, es decir Trump. El yang refleja la luz, la actividad y la penetración, Jinping.

Tres ejes discursivos mostró el Presidente chino durante la inauguración del Congreso: la apertura comercial, la inmutabilidad del sistema político y la amenaza a Taiwán ante posibles movimientos secesionistas.

Mientras que Xi Jinping piensa en el año 2050, Trump piensa en la prehistoria de la globalización, la era del vapor y del carbón.

Trump podría envidiar al ecosistema político chino, donde el presidente toma decisiones sin permitir fisuras en el partido, y sobre Twitter, ni hablar.

Las perspectivas (de China) son brillantes pero los desafíos son oscuros (…). La puerta abierta no se cerrará, se abrirá más”.

Xi Jinping, Presidente de China.

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