Lunes, 16 de Julio de 2018, 08:37 PM
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La consolidación de una potencia: El liderazgo anticorrupción de Xi Jinping en China

Por Fernando Oscar García

 

 

Vivir no consiste en respirar sino en obrar”

Mao Zedong  (1893-1976) Máximo dirigente de la República de China

La Asamblea Popular Nacional (APN) de China es el máximo órgano legislativo de la República Popular China. Formada por alrededor de 3 000 diputados, que se reúnen una vez al año en el Gran Salón del Pueblo de Pekín y son elegidos por un periodo de cinco años.

La APN aprobó el 11 de marzo de este 2018 con una sola votación el conjunto de 21 enmiendas constitucionales propuestas, entre las que figura la eliminación del límite de dos mandatos consecutivos de cinco años cada uno, para los presidentes del país. El resultado de la votación fue de dos mil 958 votos en favor, dos en contra y tres abstenciones.

Xi Jinping es el secretario general del Comité Central del Partido Comunista de China, presidente de la Comisión Militar Central y presidente de la República Popular China.

En octubre del 2017, en el XIX Congreso Nacional del Partido Comunista Chino (PCCh), el presidente del país, Xi Jinping, renovó su liderazgo para otros cinco años más. Entonces, aseguró que su meta era convertir a China en un “líder global en cuanto a fortaleza nacional e influencia internacional” para 2050.

Para lograr esas metas, al interior Xi supo como ganarse al pueblo al tiempo que eliminó a posibles rivales con su campaña contra la corrupción y, de cara al exterior, se presentó como defensor de la globalización, del cambio climático y de los tratados de comercio internacionales mientras Washington abandonaba ese papel.

Conforme China gana peso económico y expande su influencia global, los dirigentes del Partido Comunista chino (PCCh) han impulsado una transformación de sus Fuerzas Armadas sin precedentes que sirva tanto para asegurar el interior de sus fronteras como para proteger sus intereses fuera de ellas, objetivo para lo que no han escatimado yuanes.

Hace tan solo unos días, China anunció que los nuevos cazas de quinta generación J-20 (la respuesta china al F-22 y F-35 estadounidenses) ya estaban listos para entrar en combate. Pekín también está trabajando en su segundo portaaviones (EEUU cuenta con 10), el primero desarrollado íntegramente por ellos y que estará operativo para 2020.

Xi nació en Pekín en 1953. Durante la Revolución Cultural fue enviado a trabajar al campo. Después estudiaría ingeniería química en la Universidad de Tsinghua, en Pekín, donde también obtuvo el doctorado en teoría marxista en la Escuela de Humanidades y Ciencias Sociales (Universidad Tsinghua).

El 11 de febrero de 2008 fue nombrado encargado de los Juegos Olímpicos de Pekín.

El 14 de marzo de 2013, tras la confirmación de la Asamblea Popular Nacional de China, Xi asumió la presidencia de la República Popular China.

La filosofía política de Xi forma parte de la constitución china como «pensamiento de Xi Jinping», en similitud al pensamiento Mao Tse Tung.

¿Presidente vitalicio?

Presidente vitalicio es un título asumido por algunos dictadores para eliminar los límites a su mandato, en la esperanza de que su autoridad y legitimidad, nunca serán disputados.

El primer caso conocido, fue cuando en la República romana, el dictador Julio César, se nombró a sí mismo “Dictador perpetuo” en el año 45 a. C.

Su acción, fue siglos después imitada por el líder francés Napoleón Bonaparte que fue designado “primer cónsul vitalicio” en 1802.

El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente. En este sentido parece evidente que en muchos casos, tras una década o más en el podio, los Gobiernos unipersonales degeneran en dictadura y corrupción.

Ha sido estudiado que la tenencia y concentración de poder generan adicción. De acuerdo con el artículo publicado por el Dr. Ian Robertson, profesor de psicología en el Trinity College de Dublín, la sensación de poseer grandes cuotas de poder (por sobre los demás) libera testosterona en los hombres y en las mujeres, provocando efectos (en el cerebro) similares a los que produce la cocaína – ofreciendo placer extremo en el corto plazo-, más a la larga conduciendo a la adicción, con todo lo que esto trae aparejado.

De acuerdo con una opinión científica, la proyección de poder sobre otros individuos incentiva la producción de dopamina, una hormona que mejora el funcionamiento de los lóbulos cerebrales frontales; haciendo – dice Robertson – “que el poder haga a las personas más inteligentes”. Pero agrega que una dosis de poder duradera – demasiada dopamina – puede interrumpir los procesos cognitivos y emotivos normales, llevando al individuo a cometer grotescos errores de juicio, experimentar impermeabilidad al riesgo, enorme egocentrismo y falta de empatía hacia los demás.

Xi tiene ahora el marco teórico (en la Constitución del PCCh) y el marco institucional, pues sus protegidos fueron y serán ascendidos en el Comité Central y el Politburó, para convertirse en un emperador rojo de por vida, similar a Mao Zedong.

La campaña anticorrupción del presidente chino, Xi Jinping, se considera como la mayor “purga” de funcionarios del Partido Comunista desde los tiempos de Mao Zedong.

Quién estaba en la mira?
Los datos oficiales arrojan una impactante cifra de 1.34 millones de oficiales de todos los niveles (los llamados “tigres y moscas”) caídos durante el primer lustro del gobierno de Xi, acusados de corrupción. No hay área que se haya librado: las bajas se han dado tanto entre jefes de aldeas y gerentes de fábricas como entre ministros del gobierno y militares de alto rango.

Quienes defienden a Xi aseguran que la campaña anticorrupción es necesaria para restaurar la credibilidad del partido, ya que el presidente aspira a convertir a China en un Estado más próspero y poderoso que pronto le tomará el relevo a Estados Unidos como la economía más grande del mundo.

La corrupción, los fraudes y la simulación son el “pan de cada día” en México, por lo que el repudio, el odio, la vergüenza y el hartazgo generalizado de la sociedad se ha gestado en torno a todos los partidos políticos y sus dirigentes, abriéndole posibilidades al cambio a través de otras opciones independientes.

En momento de aprovechar la oportunidad en la selección de nuevos representantes en el ejecutivo y legislativo, asegurándonos que quienes salgan ganadores puedan actuar de manera tan determinante contra la corrupción como Xi Jinping.

Nunca, desde el presidente Mao, el sueño de grandeza de China ha dependido tanto de un solo hombre.

Básicamente “Mao Zedong hizo que China fuera independiente y se levantara, Deng Xiaoping les hizo ricos y Xi les hará fuertes”.

“La acción no debe ser una reacción sino una creación”
Mao Zedong  (1893-1976) Máximo dirigente de la República de China.

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