Domingo, 25 de Agosto de 2019, 06:35 AM
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Andrés Manuel López de Santanna.

LA TERTULIA

Por Armando Enríquez

Ningún Presidente se levanta pensando en cómo joder a México. Palabras más, palabras menos Peña Nieto declaró esto a la mitad de su mandato, cuando ya las críticas en contra de él y de sus secuaces, perdón, su gabinete eran cotidianas y desde todos los frentes. Sin embargo, los hechos parecen demostrar todo lo contrario.

Imagino que cuando el general y dictador de México Antonio López de Santanna se dirigía con sus reducidas tropas a luchar contra los cuatreros gringos apoyados por el gobierno de Estados Unidos; Sam Houston y Steve Austin, no pensaba en fregar al país, al contrario, pensaba que iba a evitar el robo de gran parte del territorio nacional, le salió el tiro por la culata, pero lo mismo ha sucedido con muchos de los que han dirigido el país bajo una mirada y plan personal.

No solamente es loable que el presidente vaya en defensa y rescate de las poblaciones rurales marginadas, pero habría que recordarle que en México hoy la gran mayoría de la población y de la pobreza es urbana. Que una mujer se alquile como Hitwoman para el crimen organizado por $5,000.00 nos habla de la gran necesidad que existe en las ciudades y lo segundo más importante; que la seguridad en el país no solo es cada día menor, sino que su fragilidad depende de un puñado de monedas y cambio.

Está muy bien que el Presidente desde primer día haya decretado la abolición de la corrupción y sin embargo en ocho meses hemos tenido casos probados de esta reprobable conducta en miembros de los equipos del presidente, incluso en él mismo cuando se declara en contra del nepotismo, pero su gobierno crea un cargo especial y nuevo dentro del gobierno para su esposa.  

Es muy fácil autonombrarse demócrata, líder social, hombre comprometido con su pueblo, Defensor de la leyes y apóstol de la lucha contra la corrupción, para de la manera más corrupta, menos democrática, borrar a funcionarios e instituciones que no comparten su visión de crear su pequeña dictadura de al menos seis años firmada por alguien de quien su firma o su palabra no tiene valor alguno, porque se ha encargado de desdecirse y mentirle a sectores de la población cínicamente a lo largo de los años, que le pregunten a los científicos que hoy han sido despreciados por un hombre fanático religioso, Alos estudiantes a los que quiere privar de Internet en los centros educativos. A los defensores del estado laico que votaron por él, mostrando el descontento en contra del Opus Dei o Legionarios de Cristo que apoyan a PRI y PAN a cambio de favores y ahora han visto como se ha permitido el uso de Palacio de Bellas Artes a un grupo religioso con un líder, de acuerdo con la justicia estadounidense y lo que le han encontrado al señor, igual de pervertido y nefasto que el Padre Maciel.

López Obrador demostró en una de sus pasadas conferencias mañaneras su intolerancia al criticar un reportaje de la Revista Proceso y acusar al medio de: No portarse bien con él. En ese sentido es igual al Peña Nieto de “Ya sé que no aplauden”, a pesar de que en las mañaneras se han sembrado a un número de comunicadores que no son más que títeres de la 4 T y se nota en lo estúpido de sus cuestionamientos, cuando el presidente abre la baraja a los miembros de la prensa, no aguanta los cuestionamientos. ¿Ya se le olvidó a López Obrador que el papel de la prensa no es ser aduladores del poder?, aunque es entendible porque la mayoría de los medios navegan con la bandera que dicte el gobierno, incluso los que otrora se llamaron opositores y críticos del sistema han demostrado en muchos casos que todo era un asunto de esperar el chayote correcto, por ejemplo; Carmen Aristegui, claro en ese sentido tiene López Obrador, los que se quedaron sin cheque del gobierno tienen que ladrar como López Dóriga. Debemos reconocer que son precisamente medios como Proceso, Reforma o La Jornada en algunos de sus articulistas y sobretodo en el gran caricaturista Magú quienes mantienen esa necesaria distancia con el poder y son críticos del mismo, de la misma manera El Financiero es un gran medio, sin mencionar a personas como Julio Astillero quien muchas veces es crítico.  

Desgraciadamente el Presidente desconoce la democracia moderna y la economía global. Su visión decimonónica de caudillos y pesetas a recuperar, esa forma de ver el mundo encerrado en su Palacio Nacional, solo demuestra la ignorancia y el ingenuo romanticismo de un hombre que regala dinero a Centroamérica y acaba con los empleos en México. A López Obrador le conviene un pueblo ignorante, pobre, ávido de dádivas y no un país que crezca, ni una clase pensante y mucho menos jóvenes propositivos. Como el primer dictador de nuestro país López Obrador hoy es de izquierda nacionalista y asegura que el petróleo es del pueblo mexicano, para a los seis meses convertirse un poco más hacía la derecha dando todo el negocio de la petroquímica a la iniciativa privada. Un día es un revolucionario que ataca la decisión de sacar al ejército a la calle, para hacer lo mismo o peor, y a la primera muestra de atropellos y crímenes cometidos por su Guardia Nacional voltear su dedo flamígero en contra del ejército.

En materia de silencios inculpatorios el más grave es el que López Obrador ha decidido mantener frente a la más grave violación a la Constitución de México en décadas, y eso que todos los gobiernos pasados se encargaron de violarla o cuando menos manosearla con el mínimo pudor. La Constitución no se puede ocultar, ni menospreciar con la firma ante un notario público.

El gran escritor argentino Adolfo Bioy Casares alguna vez escribió; Cuando sueñes utopías recuerda que lo que para unos es sueño, para otros es pesadilla. Lo que López Obrador debe recordar es que en la democracia moderna es plural e inclusiva, más allá de lo que pensara Peña Nieto de ciertos sectores de la población, nunca lo expresó de manera pública y jamás dividió al país con un discurso de complejos y rencor el presidente en ejercicio utiliza a diario desde hace casi ocho meses, a estas alturas ya suena realmente patético y decepcionante para los mexicanos que esperaban liderazgo, no a una plañidera respondona.

Santanna salía de campaña militar cada vez que se aburría de la administración pública, que no entendía, no ejercía, eso no quiere decir que no quisiera a México, a su muy particular manera como todos, pero se sentía un patriota, ante todo. Lo mismo sucede hoy cuando el presidente huye a lugares lejanos donde sabe que aun tiene una clientela que le aplaude y aun así, cada día se topa con gente que se suma al cuestionamiento de su ejercicio del poder.

A lo mejor, y espero equivocarme, López Obrador intente regresar a la presidencia después de otro periodo a modo, con un achichincle que imponga en el gobierno al más puro estilo de Porfirio Díaz, y también como López de Santanna se obsesione con salir del retiro desde La Chingada, pasando por Manga de Clavo para demostrar que para colmo, entre otra de las cosas presume y desconoce el Presidente, sin duda, está la historia de nuestro país y a sus personajes.

Armando Enríquez Vázquez

@cernicalo

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