Miercoles, 19 de Junio de 2019, 10:32 PM
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¿El Mundo? ¿Cuál?

LA TERTULIA

por Armando Enríquez

Cuando durante la campaña Ricardo Anaya le señaló a Andrés Manuel López Obrador que el problema no era que no hablara inglés, si no que no entendía al mundo. El panista no estaba muy lejos de la realidad. Los hechos y los actos del presidente así lo demuestran.

En los primeros cincuenta días de gobierno de la 4T, la política exterior de México se ha convertido en nula y la percepción que el Presidente tiene lo que sucede en el exterior es una vergüenza en quien se pretende ser un estadista.

La peor presentación del Gobierno de México en el extranjero corrió a cargo de Octavio Romero, actual director de PEMEX, quien dejó muchas dudas, por no decir una pésima impresión en los inversionistas en Nueva York por su nulo conocimiento del tema. Octavio Romero es un ingeniero agrónomo que poco entiende del tema petrolero y eso ha quedado manifiesto en su inocua participación durante las conferencias mañaneras del Presidente en tiempos del Huachicol.

Ni que decir del silencio servil del gobierno federal ante los diferentes embates y dichos del presidente de Estados Unidos Donal Trump en el último mes en contra de México y en especial en contra del “Pueblo Bueno” que es el que cruza la frontera en busca de mejores condiciones de vida.

De la misma manera que Trump, Andrés Manuel, decidió optar por no ir al Foro Económico de Davos, lo que es dejar pasar una oportunidad de gran importancia para el presidente de un nuevo régimen con una nueva visión de o que debe ser México para presentarse frente a la comunidad internacional. Pero todo indica que la visión de Andrés Manuel sobre México es la misma que tiene Donald Trump sobre su país: No necesitan de nadie y menos de los extranjeros, porque la visión de ambos presidentes del mundo termina en la barda de su casa. Los vecinos no existen y más allá de su patrioterismo barato son incapaces de imaginar un trato digno e igual entre las naciones.

El desprecio de Andrés Manuel por la oportunidad de presentarse de manera directa con esos jefes de estado que no vinieron a su toma de posesión por estar en el G20, es un acto de arrogancia de quien se proclama como un hombre sencillo y honesto que busca el bienestar de México y de los mexicanos. Las relaciones con la Unión Europea, con países como Francia o Alemania son importantes para conseguir las inversiones que le permitan a López Obrador lograr las metas de crecimiento que quiere hacer creer a los mexicanos que se lograran a partir de sus dichos y ocurrencias. Lo peor es que sí como presidente López Obrador considera que no es el momento de acudir a un foro internacional, por lo menos debió haber mandado en su representación a Marcelo Ebrard que es el Secretario de Relaciones Exteriores y que tiene experiencia en gobierno y diplomacia. También pudo haber designado al secretario de hacienda el Doctor Carlos Ursúa por ser la cabeza del gabinete económico del país. En el menos deseable de los casos la única participante debió haber sido la Secretaria de Economía del actual gobierno la Doctora Graciela Márquez Colín, como se planteó en su momento, pero tampoco asistirá. El gobierno le apuesta a una funcionaría menor como lo es una subsecretaria. Para el México de López Obrador el Foro Económico de Davos no vale la pena y mientras con sus actitudes arrogantes el tabasqueño pone en riesgo la imagen del país frente a la comunidad internacional, Jair Bolsonaro presidente de Brasil y tercero de los presidentes demagogos y populistas de los tres países más habitados del continente, aprovecha la falta de visión de Trump y de López Obrador para ir a presentarse e intentar posicionar a Brasil como un país listo para recibir inversiones extranjeras.

El problema para el presidente mexicano y para todos los que habitamos el país es todavía peor, pues con su retrograda política de los precios de garantía a los campesinos pone en riesgo la firma del nuevo tratado de libre comercio con Estados Unidos y Canadá. Lo que sin duda sería desalentador para las inversiones extranjeras que ya no tendrían porque venir a invertir su dinero en México.

El presidente tiene razón cuando habla de los daños que causó al país el neoliberalismo, pero no fue sólo fue la doctrina política, también tiene, y mucho, que ver la voracidad de los políticos de todos los partidos, incluyendo a diferentes miembros del actual partido en el poder y que medraron con los bienes de la nación desde diferentes puestos que ejercieron en el pasado en diferentes partidos, incluso allegados a López Obrador cuando fue Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, pero a pesar de todo eso la respuesta no puede ser regresar a un México cerrado al mundo, a los mercados y a la competitividad internacional como lo hicieron los priístas antes de la llegada de Salinas a la presidencia porque quienes vivimos en ese México debemos recordar la pésima calidad de productos y servicios que son causa del proteccionismo vil.

Gracias a una visión global, a la apertura de mercados México ganó en variedad, en calidad, en competencia y sobre todo se logró la cimentación de las grandes y medianas empresas mexicanas que hoy son trasnacionales como Bimbo, Cemex, Sigma, Lala, Maseca, entre otras que ponen a México a la vanguardia a nivel mundial.

López Obrador en su demagogia no se da cuenta del daño que esta haciendo a la imagen internacional de México, al pensar que en el mundo de hoy se puede vivir encerrado dentro de sus fronteras.

 

Armando Enríquez Vázquez

@cernicalo

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