Martes, 18 de Septiembre de 2018, 02:03 PM
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El Partido que roba a los ciudadanos

La Tertulia

Por Armando Enríquez Vázquez

La cloaca que ha destapado el gobierno del estado de Chihuahua, ha estado en realidad abierta desde hace ya muchos años, y los mexicanos hemos decidido ignorarla para simplemente quejarnos de los malos manejos que los gobernantes y funcionarios federales y estatales del PRI hacen de los recursos públicos para enriquecerse. Lo que ha hecho el gobernador Javier Corral es crear un mapa claro acerca de la forma en que el PRI actúa en contra de los mexicanos, en específico de los chihuahuenses en este caso, y a favor de la pandilla de avariciosos políticos que conforman a ese llamado nuevo PRI. De cómo el dinero va del bolsillo de los ciudadanos a las arcas de la Secretaría de Hacienda y de ahí de manera mafiosa a las campañas electorales del PRI, de ese dinero una parte se utiliza para la compra directa del voto corrompiendo a ciudadanos empobrecidos por las llamadas políticas sociales que existen sólo en el discurso demagógico y populista de los políticos y creando un círculo perverso, de nunca acabar.

Todo lo que durante décadas se hizo de manera institucional y bajo un sistema presidencial, hoy en una tambaleante democracia o en una pelea de ambiciones partidistas queda al descubierto cuando un personaje como el gobernador de Chihuahua decide limpiar o al menos aclarar el cochinero y la situación de quiebra en que el pasado gobernador del PRI César Duarte dejó al estado más grande de la república mexicana.

El caso de Chihuahua, tal vez no sea el único, pero gobernadores priístas, como Alfredo del Mazo jamás irán en contra de sus ex jefes Enrique Peña Nieto y Eruviel Ávila, al contrario se encargan de  cuidar las espaldas, son producto de esta corrupción de la partidocracia, lo peor resulta al ver el actuar cómplice también de los llamados gobernadores de oposición, quienes de manera servil y avariciosa pretextan la amenaza del gobierno federal a no entregar los recursos para sus gobernados y de esta manera voltean al lado opuesto de Javier Corral, aun cuando se trate de un correligionario. Sólo uno de 32 se ha atrevido a llevar una investigación como la de la fiscalía de Chihuahua, que además parece impecable e indestructible, pues ha enojado y puesto a temblar al CEN Priísta, sus ex líderes, a la Secretaria de Hacienda y sus funcionarios e incluso al precandidato presidencial.

Lo grave de esta investigación, no es la corrupción que queda demostrada en los gobiernos estatales del PRI, ni el modus operandi del Partido Oficial y que gobierna a los mexicanos para ganar de manera tramposa e ilícita las competencias electorales, lo que es más grave es que el gobierno federal de Enrique Peña Nieto reaccione de la manera que lo hizo actuando no en contra del gobernador de Chihuahua, si no contra todo la ciudadanía del estado norteño, sin importarle si afecta a aquellos que durante muchos años han sido fieles votantes del PRI. Respondiendo no con un discurso legal y pruebas que lo exoneren, sino aplicando la ley del garrote en contra de los mexicanos. Peña Nieto y sus funcionarios quieren revivir a ese partido dictatorial que acabó con México y la voluntad de sus habitantes por más de siete décadas.

Más repugnante e insultante es una de nueva cuenta el servilismo de canales de televisión, estaciones de radio y portales informativos que como siempre callan ante la enorme inversión publicitaria del estado en sus medios lo que les permite subsistir. Medios indignos, que solo saben plañir, que desinforman y son parte importante de la propaganda demagógica del Estado.

Triste resulta que “ya sabes quién” ni esta boca es mía ha dicho, ¿será por “ya sabes quién” es igual de corrupto que los otros y pasados ya sabes quiénes? Triste porque en su mente cerrada las únicas batallas válidas son las de él, porque “ya sabes quién” no es demócrata, ni objetivo. Es otro demagogo nacido en la escuela priísta o ¿ya olvidamos los que vivimos en la CDMX la manera en que nos gobernó y la sarta de pillos que encubrió?

El PRI ha robado a los mexicanos por más de setenta años no sólo dinero, se ha encargado de robarnos la estabilidad, los niveles de bienestar y en ocasiones como 1968 y los negros años setenta de populismo y represión de Luis Echeverría Álvarez, se ha encargado de robarnos a la juventud y muchos hombres y mujeres de ideas diferentes a las de un obtuso burócrata que gustaba ocultarse detrás de anteojos oscuros y guayaberas populistas. El PRI ha robado el crecimiento de las familias mexicanas y de los sueños de al menos una generación entera que vivimos en las crisis resultantes del asalto impune a las arcas de la nación por politiquillos marrulleros como el mismo Echeverría, López Portillo y Carlos Salinas de Gortari. La depreciación del salario de los mexicanos en más de cincuenta años es el origen de los cincuenta millones de mexicanos que viven en la pobreza. Porque contra los incrementos de precios como los del año pasado y la devaluación diluida de este sexenio, los salarios han tenido un crecimiento raquítico propiciando que los consumidores compren menos bienes en el sector establecido y recurran a la piratería y mercancía robada de todo tipo, lo que alienta al crimen organizado que pareciera el verdadero aliado del gobierno y no los sectores empresariales y de emprendedores.

El PRI ha robado los ideales de los principales pensadores mexicanos para convertirlos en sinsentido populista y demágogico, el gobierno de Peña Nieto que también se ha encargado de atentar contra jóvenes y ciudadanos en defensa de su tranquilidad como los jóvenes de Ayotzinapa o el doctor José Manuel Mireles quien se convirtió en el preso político de este sexenio por actuar y defender lo que el estado mexicano, su comisionado para la paz y el gobierno de Michoacán eran y son incapaces de establecer; la seguridad en muchos municipios de ese estado.

Los priístas nos roban la tranquilidad y la seguridad porque es su forma de actuar de la mano del crimen organizado en más de una ocasión demostrado y documentado, y su actuar omiso frente a posibles criminales como Mario Marín, Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, Emilio Lozoya, entre muchos otros no son ni siquiera expulsados de un partido que desprecia a los mexicanos manteniendo con arrogancia a estos militantes.

Lo que sucede hoy en Chihuahua y la caravana que encabeza Javier Corral debería ser el verdadero parteaguas si aspiramos a ser un país democrático y plural, si queremos que el PRI deje de robarnos cosas y dinero nuestro mensaje no sólo debe ser claro en las urnas sino en todos y cada uno de los actos que llevemos a cabo.

Armando Enríquez Vázquez

@cernicalo

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