Lunes, 16 de Julio de 2018, 03:17 AM
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El próximo presidente

LA TERTULIA

Armando Enríquez No voté, ni simpatizo con el candidato ganador de la presidencia de México y mucho menos con su muy personal forma de interpretar a la Izquierda desde el protestantismo.Hecha la aclaración vale la pena que como mexicanos hagamos una serie de reflexiones acerca de lo que sucedió durante el pasado proceso electoral y sobre el papel de todos en el nuevo México de López Obrador y su partido Morena.Lo primero que debemos considerar es que a diferencia de los otros tres presidentes que hemos tenido en este siglo, Andrés Manuel es el único que pude decir que ganó con los votos de la mayoría de los mexicanos, esto que podría parecer trivial o anecdótico, es todo lo contrario, representa un hecho de la mayor relevancia, porque a diferencia de las presidencias de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, López Obrador es verdaderamente un presidente que representa a los mexicanos. El 46% que no votamos por él, deberemos aprender a convivir desde nuestra oposición con el régimen, pero respetando democráticamente la elección de nuestros compatriotas que en mayoría eligieron en las urnas al presidente de la nación. Nos guste o no López Obrador es el primer presidente legitimo gracias a una votación que le otorga el apoyo de la mayoría de los mexicanos. Una mayoría tan cansada con el PRI y con el PAN que también decidió otorgarle la mayoría absoluta en el Congreso de la Unión y 5 de las nueve gubernaturas en juego el pasado 1º de julio.Por lo mismo le pido al próximo presidente que reflexione en la necesidad de modificar la constitución y en materia de reforma política proponer la necesidad de una segunda vuelta para quien gobierne el país una vez que termine el sexenio de López Obrador lo haga con una mayoría mayor al 50 %.En su discurso en el hotel Hilton la noche de su victoria, el ganador de la presidencia de México, marco una línea donde para lograr el bienestar de los mexicanos, primero habrá que pensar en los pobres. Esta idea es una promesa que de ser cierta cambiará a nuestro país de manera radical y para bien. Reducir la brecha entre ricos y pobres es una utopía a corto y mediano plazo, pero dar las armas para que esto sucede es una de las nobles labores que puede realizar el gobierno de alguien que declaró su legitima ambición por pasar a la historia como un buen presidente. Esas aspiraciones compartidas con casi todos los que se han sentado detrás del escritorio presidencial han tenido no se han concretado desde la presidencia de Lázaro Cárdenas para algunos, o López Mateos para otros. Los que rebasamos la quinta década no hemos conocido un buen presidente para México.La idea de la autosuficiencia alimentaria y de consumo es otra utopía y tan lo es que López Obrador ya habló telefónicamente con Donald Trump, para tender los puentes de la relación con nuestro principal socio comercial y vecino. A pesar de ello que López Obrador quiera hacer al campo mexicano productivo de nuevo es una muy buena idea y será la primera vez en más de 40 años que un presidente lo hace, si lo llega hacer y de esta manera provocar el bienestar de los campesinos y una mejor vida para uno de los sectores de la población más olvidados por tecnócratas y panistas. Pidámosle al presidente leyes que eliminen a intermediarios y especuladores que se nutren del trabajo de otros.La contrarreforma educativa debe proponer que la educación sea un elemento para crear ciudadanos productivos, conocedores de los temas actuales y una vez más generadora del bienestar de los ciudadanos, para que como pretende el presidente los más beneficiados sean los pobres.Andrés Manuel se comprometió ante la audiencia ayer a respetar a la oposición y la libertad de expresión algo que no hizo cuando fue jefe de gobierno de la Ciudad de México, ni como en sus 18 años de candidato. Es fundamental que aprenda a vivir con los críticos, con la sociedad civil, con los opositores y hasta con los intransigentes que nunca faltan es parte de ser un líder demócrata.Prometió acabar con la corrupción y la impunidad, y si bien se dice que pactó con el PRI su triunfo, si realmente tiene la intención de mostrarse como un hombre recto y que actuará contra la impunidad es muy importante que lo demuestre encarcelando a muchos de los políticos que durante el sexenio de Enrique Peña Nieto se han enriquecido a costas del erario y de los mexicanos.Ahora es cuando se debe mostrar como el estadista y líder que dice y quiere ser, el amor no tiene nada que ver con la justicia. Las buenas intenciones se acaban cuando se debe demostrar que se quiere un México mejor, mas humano, menos corrupto, menos injusto porque las acciones que lo llevarán a ser ese buen presidente que quiere ser no serán del gusto de todos. Espero que López Obrador se deshaga de la cercanía de sus hijos, pues esto se presta a todas las suspicacias posibles. La creación de clientelas a partir de dádivas es una tentación que le encanta a los partidos en nuestro país espero que este no sea el caso de los primeros anuncios del futuro presidente.Aunque desde mi particular punto de vista, uno no hace las cosas pensando en los libros de historia, en el caso de un político, me imagino, las decisiones y las acciones se toman desde el pensar en el bienestar de los gobernados y no de los laureles dorados de una biografía. Aún si la motivación de López Obrador es esa, esperemos que los actos nos muestren que también se preocupa por los 32 millones de mexicanos que votaron por él y los otros más de 20 millones que no lo hicimos.No se trata de oponerse a todo, ni de menospreciar al nuevo presidente, todos somo parte de México y queremos que al país le vaya bien, que al presidente le vaya bien para que nos vaya bien a todos, pero les pido a todos que no pensemos una vez más que el presidente es un salvador o mesías como lo hemos hecho durante tantas décadas. Armando Enríquez Vá[email protected]

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