Sabado, 21 de Septiembre de 2019, 06:21 PM
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El teatro del absurdo de Morena.

LA TERTULIA

Por Armando Enríquez

 

 

Si no fuera porque son políticos, miembros del partido en el poder, uno podría pensar que se trata del guión de una película o una serie en tono de farsa sobre el poder en México.

Escuchar al senador de Morena Martí Bartres desgarrarse las vestiduras porque el senador también de Morena Ricardo Monreal, le mapacheó las elecciones y fue destituido de la presidencia del Senado, es una joya de lo falsa que es la izquierda que estos políticos acomodaticios dicen representar. El senador Bartres asegura con ese tono de niño despojado de una paleta que él no quiere el poder, él se contenta con ser un senador más de la República. Sí es así, que se calle y se ponga a trabajar por el bien de México y no por el ego de los títulos. Claro que Monreal no es ninguna blanca paloma, quien desde su rincón se soba las manos y llama a la unidad pasada su tropelía.

Las incongruencias mostradas en menos de un año por los miembros del partido en el poder en las cámaras legislativas, no son pocas, empezando con el mismo senador Bartres , que se proclama de izquierda, presumiendo ser un invitado de honor en la gala que se le hizo al pastor pederasta de la Luz del Mundo en nuestro maravilloso Palacio de Bellas Artes utilizado por estos mezquinos de la 4 T para demostrar que para la izquierda juarista que tanto clama el presidente y sus borregos, el estado laico es sólo una más de las imposiciones fifís de la derecha. O acaso ya se nos olvido que ese poder legislativo que se supone independiente del poder ejecutivo inició sesiones hace ya un año al grito servil de: Es un honor servir, perdón, estar con Obrador.

La más soberbia en el discurso Yeidckol Polevnsky es una verdadera vergüenza, para alguien que se quiere presentar como la presidenta del partido en el poder de una democracia moderna de izquierda, en la memoria del país sólo recuerda a los peores presidentes del PRI Nacional como Roque Villanueva, la desdicha es que los supera con la dictatorial actitud que mantiene, tan similar a la del abominable Diosdado Cabello de Venezuela, muchas veces la peor cara no está en sus mandatarios, si no en la bola de roedores que se mueven a su lado baste recordar a Luis Echeverría en el 68, José Córdoba Montoya durante los años de Salinas presidente o Genaro García Luna en los de Calderón por nombrar algunos de una enorme lista de canallas que han polulado por los pasillos de Palacio Nacional y Los Pinos. Es impensable que en cualquier nación que se llama democrática, a excepción claro de Venezuela o Bolivia, el presidente nacional de un partido político se proclame a favor del ejercicio del poder de un gobernador a partir de mañosa y corruptamente alargar periodos electorales que anula el ejercicio democrático del sufragio.

Otro ejemplo de este discurso maniqueo sucede al escuchar a Paco Ignacio Taibo II presumir de sus campañas y ferias de lectura; propaganda pura, cuando la realidad está en las estanterías a medio llenar de las librerías del Fondo de Cultura y una pobrísima oferta sesgada, cosa que nunca antes desde que tengo memoria sucedió. Una más de tantas contradicciones de esta administración preocupada por maquillar la realidad del país y no en resolver todos los problemas que prometió y que le trajeron tantos votos al hoy presidente. Que triste que alguien que es un buen escritor y se presume un intelectual de izquierda no haya podido resistir ser parte del poder corrupto mismo al que lleva toda su vida criticando. Lo que es peor ejercer el poder de idéntica manera; déspota y arrogante de otros en lugares claves de la cultura en administraciones pasadas.

Y no es que los políticos mexicanos tengan una tradición de ser congruentes y mucho menos de ser honestas personas. Hoy tenemos a Rosario Robles quien como todos sabemos se ha acomodado en los mejores puestos, sin importar el partido, para usarlos de la peor manera para los mexicanos y de la mejor para ella, sólo basta recordar la manera prepotente con la que hace un par de años se coló a Milenio para exigir la cabeza de reporteros que habían escrito un reportaje acerca de los malos manejos de dinero de Sedesol y como el servil Carlos Marín despidió a la reportera Karen Cota. Pero estos eran los políticos que se suponían venir a cambiar todo y patéticamente son sólo pan con lo mismo o con un relleno peor.

Una supuesta izquierda que sólo ha logrado humillar al ejército desde que era oposición y hoy que lo necesita, implementa acciones en las calles, no de la misma manera que Calderón o Peña Nieto, si no peores porque lo abandona a su suerte ordenándole no atacar a sus agresores y permitiéndoles a estos que sin problema despojen de sus armas a las fuerzas armadas, mismas que terminan en manos del crimen organizado. Un crimen que ni se acaba y mucho menos obedece a un presidente incapaz de poner orden en el país o al interior de su propio partido donde las ambiciones de personajes como Martí Bartres, Ricardo Monreal o Yeidckol Polevnsky los tienen ya futureando para las elecciones del 2024 o cómo quedarse en a la cabeza de diferentes Estados, así el caso de Polevnsky quien se ve en el palacio estatal de gobierno en Toluca destruyendo al Estado de México y creando una base importante de votantes para el 2024.

Vivimos un teatro con actores de cuarta que desgraciadamente augura muy altos costos para México en materia social y al parecer económica en un futuro.

 

Armando Enríquez Vázquez

@cernicalo.

 

 

 

Foto : Proceso

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