Domingo, 24 de Septiembre de 2017, 01:42 AM
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Gobernar

No gobierno para ser popular. Declaró Enrique Peña Nieto, durante ese show armado al que quiso nombrar dialogo con jóvenes y con el que pretendió de una manera populista e insultante para los mexicanos dar a conocer su estado de la nación. Sin embargo, ese mismo programa armado y el secuestro de El Zócalo de los mexicanos, para llenarlo de acarreados que le aplaudieran mientras de mala gana agitaba la bandera de nuestro país; demuestran exactamente lo contrario.

Gobernar no tiene, por definición, nada que ver con ser popular. No es lo mismo el bienestar de la Nación que un aplausometro, no tienen nada en común la seguridad del ciudadano con los ratings de la televisión. Las simpatías o antipatías que pueda despertar el gobernante, se logran ante los actos de gobierno que este efectúe durante su administración y en México eso es algo que parecer no tener ni en cuenta, ni importar a los gobernantes a ningún nivel.

La respuesta estúpida e infantil de todos los funcionarios tanto de nivel federal, como del Estado de México o de la CDMX (Marca Registrada) en cuanto al asesinato de la ciudadana española María Villar en estos días sólo demuestra algo que sabemos desde hace un par de años en el Estado de México, en la capital de la República y en la República en general el país carece de un gobierno, en el sentido clásico de la palabra y si ostentamos una serie de administradores que trabajan para el mejor postor, ya sean empresarios, organizaciones sindicales o grupos del crimen organizado conforme convenga a los intereses económicos de estos administradores. Lo que es peor revela lo banal de los funcionarios que se pelean como niños echándose la bolita y dejan al país en un ridículo total ante la comunidad internacional.

En Veracruz, Quintana Roo, Chihuahua y por lo pronto parece en sexenios pasados de Zacatecas, Nuevo León, Coahuila los priístas han demostrado que lo que menos importa es la ciudadanía, el bienestar de los gobernados. Como en Sonora el PAN, o en la CDMX (Marca Registrado) el PRD. Salud, seguridad, educación son sólo palabras abstractas para los políticos contemporáneos. Cuando Felipe Calderón asumió el combate contra el crimen organizado, la estrategia no fue la correcta como queda claro hoy, pero sin importarle la popularidad tomó la decisión que fue criticada por el centro y la izquierda de nuestro país, quienes por otro lado, han demostrado ser igual de ineficientes, y lo peor utilizando la misma estrategia que tanto criticaron del panista llamándola por otros nombres y todavía se atreven cínicamente criticar lo que hizo el gobierno anterior. Es claro el ejemplo de cómo entre el PRI y el PRD volvieron a entregar Michoacán al crimen organizado y mantienen a José Manuel Mireles, el preso político del sexenio, encarcelado por haber liberado en su momento a Michoacán de la violencia de los grupos criminales.

Existen gobiernos como el de la CDMX (Marca Registrada), el de Veracruz, el de Tamaulipas, el de Quintana Roo, Michoacán en el otro extremo han decido hacerse de la vista gorda en contra del crimen organizado y los actos en contra de la libertad de prensa. Ni que decir del Estado de México, donde Eruviel Ávila maquilla las cifras de la seguridad de la entidad en la que sabemos el número de feminicidios es el mayor de todo el país desde tiempos en que Enrique Peña Nieto administraba la entidad

Miguel Ángel Mancera esta al servicio de las tribus del PRD, que como las del PRI, están llenas en la CDMX (Marca Registrada) de miembros del crimen organizado y mafias urbanas como los vagoneros del Metro, de la misma forma en que Javier Duarte en Veracruz se ha hecho de la vista gorda o complice de los asesinatos de periodistas, o al parecer el Gobernador de Guerrero Héctor Astudillo parece de acuerdo a las notas periodísticas que demuestran la relación de priístas estatales a todos los niveles, de ser promotor de la violencia en su estado.

Gobernar implica mejores carreteras y calles sin baches, gobernar es ofrecer a los ciudadanos la mejor educación posible y los mejores servicios a un precio acorde con la economía nacional e internacional, gobernar es garantizar la seguridad de los gobernados y su libre tránsito por el territorio nacional, es asegurar que los espacios públicos sean accesibles para los ciudadanos, pero nada de esto resulta cierto en el gobierno de muchos estados de México, como tampoco resulta cierto en el caso del gobierno federal, donde nadie sabe quién gobierna a México, porque lo que nos queda claro a millones de mexicanos es que Enrique Peña Nieto no es el que manda, ni el que decide el futuro del País.

Los mexicanos deberíamos decir una y otra vez que estamos hartos de estos mercenarios cuyo fin únicamente es llenar sus bolsillos de dinero, sin importar el color de sus partidos rojos, azules, amarillos, verdes o morenos, todos han demostrado la voracidad suficiente para pactar con lo peor de la sociedad para obtener los ansiados billetes malhabidos.

La construcción desmedida y ecocida que sonriente aceptan delegados, el secretario de Seduvi y el sonriente jefe de gobierno de la CDMX. La quema de documentos del registro público de la propiedad en Cancún por un grupo armado a unos días de que el gobernador Roberto Borge deje el puesto.

Me pregunto, ¿Quitar sus derechos partidarios al gobernador Javier Duarte y preparar su linchamiento político es el principio de lo que sucederá a otros? ¿O tan sólo es esa manera priísta en que darse golpes de pecho? ¿Cuándo se actuará de la misma manera contra Roberto Borge, de quien se dice que ya no está en la entidad y tal vez en el país?

Desde el más pequeño municipio a la delegación Cuauhtémoc de la CDMX, la opacidad es el único factor común. Los gobernantes mexicanos de todos los niveles han olvidado la definición de la palabra gobierno, han olvidado que se deben a los gobernados en todos los sentidos. Han olvidado que son simplemente servidores públicos.

No se trata de ser popular señor Peña Nieto, se trata de ser eficiente, se trata de dar resultados en beneficio de la ciudadanía, no de comprar portadas de revistas, premios, ni organizar programs de televisión mal producidos.

Armando Enríquez Vázquez

@cernicalo

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