Miercoles, 19 de Septiembre de 2018, 01:56 AM
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La nueva Mafia del Poder

A lo largo de dieciocho años el candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador nos ha alertado acerca de la existencia de la Mafia del Poder integrada por la alianza “macabra” entre el PRI y el PAN y qué cómo Pinky y cerebro han planeado adueñarse de los poderes político, económico, así como del país. Lo triste de todo esto es que es cierto. Cuando personajes del panismo calderonista como Javier Lozano, Ernesto Cordero, y sobre todo el hoy candidato del PRI José Antonio Meade, no hay manera de contradecir a López Obrador.

Pero de la denuncia del líder de Morena a sus nobles intenciones existe un largo trecho, en los últimos meses se han dado una serie de acciones que nos demuestra el nacimiento de una nueva Mafia del Poder, una que muy probablemente comenzó a gestarse desde el triunfo de Enrique Peña Nieto en las elecciones de hace seis años y que explicaría por qué López Obrador no protestó los resultados de la misma manera rabiosa en que lo hizo en 2006 cuando perdió las elecciones frente a Felipe Calderón y decidió desquiciar a la ciudad tomando el Paseo de la Reforma. Tal vez, si soy mal pensado, que queda claro en el encono revanchista del político tabasqueño en contra del ex presidente Fox, a quien despojará hasta de su pensión, que contrasta con la benevolencia y promesa de amnistía a Enrique Peña Nieto y sus funcionarios.

Más allá de las cínicas declaraciones de la presidenta nacional de Morena, Yeidckol Polevnsky, en contra de los actos del gobernador de Chihuahua Javier Corral por demostrar la trama de dinero para las campañas de 2017 surgida del estado más grande de la República para derrotar, entre otros, a Morena en el Estado de México, hay muchas otras muestras de esta PRIORENA, o PRIMOR: la nueva Mafia del Poder.

Frente a la realidad no hay suspicacia que valga.

Lo único que ha hecho López Obrador a lo largo de 18 años es a crear una serie de alianzas con lo peor de la sociedad mexicana y a mentir sobre todo lo demás. El domingo apenas había lanzado en el debate la ocurrencia de anunciar la inclusión de Alicia Bárcena, quien es la secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y El Caribe, en su gabinete cuando esta lo desmintió, y rechazó la invitación, algo que le ha sucedido en varias ocasiones siendo una de las más recientes el desmentido del poeta Javier Sicilia a unirse al gobierno del tabasqueño. Algo que no sucede con oportunistas y viejos políticos pillos que han desde siempre acompañado a López Obrador.

La primera gran muestra del discurso convenenciero de López Obrador y su cariño por su alma mater el PRI. Sus alianzas con Elba Esther y su familia, con Napoleón Gómez Urrutía y la falta de un discurso acerca de lo que hará el candidato de Morena en caso de llegar a la presidencia con los líderes sindicales de PEMEX o de los ferrocarrileros, muestran las pocas o nulas ganas de López Obrador por ofrecer a los mexicanos un verdadero Cambio. De corruptos y corruptas del PRI, PAN, PRD de sexenios pasados está llena la cúpula del partido que pretende revolucionar a México. El gabinete del pro hombre de las palabras huecas. López Obrador no ha perdido la oportunidad de expresarse en contra de Calderón, pero sobre todo de Vicente Fox cuando al mismo tiempo no ha dudado en llamar a su equipo a Foxistas como Lino Korrodi y Alfonso Romo. Pero según el tabasqueño es en el amor y la paz donde se encuentra el futuro de la nación. Habrá que recordarle que el Amor es subjetivo y las leyes no.

A lo largo de los últimos meses el partido dirigido y fundado por López Obrador se ha aliado de manera descarada con el PRI, ese partido al cual el tabasqueño acusa de ser la cabeza de la Mafia del Poder. La aprobación de leyes que favorecen a la opacidad como lo son la llamada ley chayote, la de opacidad y el evitar los nombramientos de fiscales para la nación y contra la corrupción, no hubieran sido posibles sin el apoyo tácito o real de los legisladores de Morena. Morena como el Verde o Nueva Alianza promueve y está de acuerdo con la opacidad que institucionalizó el gobierno de Peña Nieto.

Una de las cosas más preocupante de la llegada de Andrés Manuel a Palacio Nacional es el perdón a los priístas corruptos del actual gobierno y a los criminales, eso sólo nos habla de la intolerancia con la que gobernará a sus opositores que somos la mayoría de los mexicanos y que obviamente desaprobamos esta apatía a gobernar.

Esa nueva Mafia del Poder que surge de la sede de Morena incluye la demagogia de quien promete la solución en 15 minutos de Ayotzinapa cuando las fotografías lo ponen al lado de los Abarca.

Como Enrique Peña Nieto y sus correligionarios, Andrés Manuel López Obrador, desprecia a la sociedad civil y por extensión la voz ciudadana es inaudible para él y para sus seguidores que prefieren servir a los intereses propios y de sus asociados, ya sean criminales de cuello blanco como sucedió mientras fue jefe de gobierno de la Ciudad de México con el caso de Carlos Ahumada y o miembros de mafias y carteles como en el caso del ex delegado en Tláhuac.

Curioso es saber que la percepción de la ciudadanía acerca de la violencia que sufrimos en este proceso electoral pone a los responsables como los seguidores de los partidos políticos y a los mismos candidatos con sus dichos. En ese sentido la política de golpear por el hecho de disentir es uno de los pilares de la actividad de Morena y si no ahí quedan acciones ridículas e infantiles de radicales como Ackerman demandando al consejero electoral Ciro Murayama por bloquearlo en Twitter, un personaje al que hasta Carmen Aristegui ha bloqueado, y que intenta seguir atacando a las personas desde su cuenta de twiter. Así de intolerantes son muchos de los morenistas, que creen que todos tenemos que aceptar su discurso pero son incapaces de escuchar al otro.

Al final, López Obrador no será ni la mitad de lo que imaginan sus seguidores. Sí perdona a todos los corruptos que en los últimos seis años se han servido con la cuchara grande este país, habrá decepcionado a quienes han creído en su discurso de cambio.

Todo parece indicar que aún cuando el PRI pierda el 1º de julio frente a Morena, el PRI habrá de ganar con todas las alianzas que ha hecho con el partido de Andrés Manuel López Obrador.

Armando Enríquez Vázquez

@cernicalo

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