Miercoles, 18 de Octubre de 2017, 05:04 PM
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La solidaridad institucionalizada

LA TERTULIA 

Por Armando Enríquez Vázquez

A partir de 1985, cuando a fuerza de sonar a lugar común, en México se demostró que la solidaridad y fuerza de la sociedad civil fue más eficiente que la incompetencia y la corrupción de los gobiernos priístas, tanto a nivel federal, como a nivel del entonces Distrito Federal, cada vez que una tragedia natural sacude al país se crean centros de acopio en todas y cada una de las dependencias del gobierno que terminan utilizando lo que los ciudadanos de buena voluntad donan para hacer política electoral barata, corrupta y demostrar que opuesta a esa solidaridad existe una desmedida mezquindad de los titulares de cada dependencia, de la presidencia, de todos los miembros del poder legislativo y ni que decir del poder judicial. Hoy las dádivas y migajas vienen de todos los órganos de gobierno como lo demostraron Peña Nieto y Mancera uno al pedir cobijas a los mexicanos, el otro al hacer un insultante donativo a las víctimas del llamado ahora 19 S.

La solidaridad demostrada en 1985 fue descaradamente institucionalizada por un grupo político, por un presidente calificado al inicio de su sexenio como impostor y que hoy sabemos que no ganó las elecciones de acuerdo con el testimonio de Manuel Barttlet Díaz quien operó el fraude. Salinas a la cabeza de un partido que ha confundido siempre la revolución con burocracia. Un partido capaz de institucionalizar la Revolución no dudó en crear una secretaria para despojar a la palabra solidaridad de su significado la palabra y dotarla de un significado únicamente político y utilitario para canalizar dinero a la compra de votos en tiempos de campañas políticas como quedó claro en la operación que el PRI desde el gobierno federal dirigió para ganar la gubernatura del Estado de México en el pasado mes de junio.

Los mexicanos somos solidarios, no porque el gobierno lo diga, ni lo establezca como programa de gobierno o secretaria de Estado, no como pretenden los miembros corruptos del PRI, PAN y PRD que desde hace ya más de tres décadas se encargan de administrar las desgracias de los damnificados en México. Echamos el hombro no porque a un burócrata inepto que ocupa un cargo público lo decida. Somos solidarios porque somos capaces de ser empáticos con nuestros conciudadanos en desgracia a diferencia de cualquiera de los miembros de la partidocracia, quienes sin decencia alguna quieren engañar a los mexicanos con un altruismo chabacano y mentiroso que se basa en el dinero de los contribuyentes; nuestro dinero y que han demostrado ser incapaces de poner de su bolsillo algo como lo demostró el cínico de Migue Ángel Mancera o un inepto Peña Nieto al solicitar a los mexicanos mantas y cobijas mientras él y sus esbirros se llenan los bolsillos de dinero corruto y malhabido. O López Obrador diciendo mentiras tan grandes que se ocultan en la opacidad que lo ha rodeado siempre.

En países democráticos la gestión y uso que hace nuestro gobierno de la asistencia a los afectados por fenómenos naturales es calificado como un crimen de lesa humanidad. Pero para los mexicanos dedicados a defender y avalar esa partidocracia, o sea, poder judicial y poder legislativo sólo justifican el malgasto y la corrupción de las cúpulas priístas, panistas, verdes, morenistas, perredistas y de los enanos del tapanco que los acompañan. Para los medios de comunicación masivos como Televisa y El Universal corrupción, mezquindad, mentiras y cinismo son actos dignos de ser ignorados, solapando y siendo cómplices de esta manera de todos esos criminales envueltos en los emblemas y logos de partidos políticos, porque son esos políticos los que les ayudan a pagar nóminas y egos a los dueños de dichos medios. Fundaciones como Teletón sólo se volvieron cómplices de ese uso y abuso de la palabra solidaridad.

La sociedad proactiva y solidaria que nació ese septiembre de 1985 fue neutralizada, absorbida y convertida en frase cursi y vacía como ahora se pretende volver meme emotivo, por un sistema que cree saberlas de todas, todas e intentó no dejarse rebasar por la contracultura a la corrupción, al menos eso pensaban y piensan los políticos de cuarta que se sueñan emancipadores de un pueblo al que roban desde el ejercicio activo o inactivo de la política. 32 años después la sociedad civil volvió a demostrar y con creces que es mucho más eficiente y rápida a responder a la emergencia que la gran mayoría de las dependencias del gobierno federal, de los gobiernos y autoridades locales sea cual sea el color de su partido, de las mafias creadas por el Jefe de Gobierno, sus secretarios y los delegados del PRD, PAN y Morena. SEDUVI CDMX e INVEA CDMX son directamente responsables de lo que ha sucedido en la Ciudad de México. Los delegados de Benito Juárez, Cuahtémoc y Xochimilco han resultado incapaces de actuar y al contrario mantienen niveles de opacidad a pesar de la tragedia que los vincula con la infamia y crímenes que deben ser investigados y de los que son responsables las constructoras patito que ellos y sus funcionarios corruptos. Excepción es Claudia Scheinbaum, y eso que no soy partidario en absoluto de Morena y su mesías tropical, quien ha ordenado una investigación a fondo y levantado demandas penales en contra de los responsables de la tragedia del Colegio Rebsamen. Nadie al interior del gobierno de la CDMX (Marca Registrada) se ha mostrado solidario, como tampoco lo ha hecho ninguno de los secretarios federales que han dejado morir en el abandono a los habitantes más humildes y lastimados de Puebla y Morelos, tal vez por no ser parte del partido de un presidente tan insensible que ataca a la gente por no pertenecer al lugar donde se encuentran con él y le reclaman.

Muchos somos de quienes abusan y se aprovechan de nuestras ganas de ayudar, instándonos a llevar ayuda a centros de acopio de instalados por las dependencias de gobierno promoviendo así el circulo vicioso de abastecer a políticos y caciques locales de bienes con los que comprar el voto y coaccionar a los ciudadanos. Pareciera que nuestra solidaridad a los ojos de gobernantes mezquinos es una obligación, por eso busquemos centros de acopio que no pertenezcan al gobierno como los de la UNAM o de la Cruz Roja. En los meses por venir no deberá sorprendernos el descaro de funcionarios y candidatos de los partidos en el uso de recursos públicos para las campañas, el consentimiento lisonjero y servil de todos los miembros del INE que habrán de faltar una vez más a su deber de proteger la democracia, olvidándose todos de cuidar a los damnificados o fotografiándose con ellos para la campaña. Como tampoco deberá sorprendernos la desfachatez con la que continuarán los gobernantes pidiendo ayuda solidaria a los ciudadanos para cubrir el supuesto hueco que tiene este gobierno al que nada importan sus ciudadanos y connacionales.

Todos intentarán, en ese mismo sentido, institucionalizar y partidisar la acción ciudadana, crearán slogans en sus cínicas campañas. Que no se equivoque Peña Nieto en su discurso demagógico, la sociedad civil no trabajó con el gobierno, el gobierno trabajó porque esa es su obligación en una tragedia, la sociedad civil demostró la incapacidad de los gobiernos federal y locales y demostró como los ciudadanos son más organizados que los políticos, funcionarios y gobernantes voraces y corruptos que abundan en este país.

Hoy Enrique Peña Nieto, Osorio Chong y El PRI están más preocupados por seguir censurando a periodistas que en reconstruir el país y somos los ciudadanos los responsables de estar al pendiente de todas las transas que estos transas quieran seguir haciendo y denunciarlas.

Solo quiero añadir el gran respeto a la digna decisión de Leonardo Curzio ante las presiones de censura de un gobierno corrupto.

Foto: REFORMA 

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