Viernes, 22 de Septiembre de 2017, 06:40 AM
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Lo indefendible

En México donde todo es posible, son tiempos revueltos donde todos los políticos se dan golpe de pecho y voltean con un espíritu puritano a juzgarse unos a otros.

Señalan con dedo flamígero la corrupción y a los corruptos después de haber defendido y puesto cara por corruptos y corruptelas. Lo que se ha convertido en un acto cada día más común entre los políticos mexicanos de todos colores, lo malo es que este acto hipócrita, cínico y bipolar comienza a filtrarse a los sectores más radicales e intransigentes de la sociedad.

Mientras por un lado el presidente del PRI, quien no sólo mintió en su momento al Congreso de la Unión en su ánimo servil por infiltrarse como príista en el Consejo del Instituto Federal Electoral, si no que ahora no dicen que tuvo el descaro de cobrar más de un millón de pesos como indemnización por renunciar a la dirección de la Comision Federal de Electricidad, un millón de pesos que son parte del erario nacional y que sin más Enrique Ochoa Reza se embolsó, acto que sin el menor pudor él mismo califica de legal, se pone máscara del gran inquisidor y quema en leña verde al corrupto gobernador de Veracruz Javier Duarte, ni tan quema, y la leña ni siquiera parece que vaya a prender porque lo único que ha hecho el Partido Revolucionario Institucional es privar a Duarte y seis de sus colaboradores del PRI de sus derechos partidistas, frase que ni siquiera se atreve Ochoa a definir, porque no significa que el gobernador y los miembros de su séquito hayan sido aún expulsados del partido, y aun así existió una revuelta al interior del PRI tratando de defender lo indefendible,  un gobernador y un aparato burocrático que se encuentra podrido y lo peor no sólo al interior del estado de Veracruz, si no al interior de otros estados y de la burocracia federal responsabilidad de Enrique Peña Nieto que ha dilapidado en programas populistas y poco redituables, así como en todos sus amigos empresarios y funcionarios, el dinero del país endeudando a México como no se había visto en los últimos tres sexenios.

El PRI, se burla de México y hace que el país, el sistema de justicia sean el hazmerreír del mundo. Pero no sólo el PRI y su corrupto presidente nacional son defensores de lo indefendible, porque en el PAN ni siquiera se han planteado expulsar de sus filas a corruptos comprobados como Guillermo Padrés, ex gobernador de Sonora que debería estar tras las rejas, por haber hecho de aquel estado desértico y sin gran producción su latifundio, llegando al descaro de construir una presa al interior de una de sus propiedades, negando el agua a la gente de Hermosillo.

Padrés debería estar haciendo compañía a Granier, ex gobernador de Tabasco y con ellos, los hermanos Moreira, Javier Duarte, César Duarte, Robert Borge, Rodrigo Medina, Miguel Alonso Reyes y muchos miembros y ex miembros del gabinete de Peña Nieto.

Pero también está la actitud soberbia de Miguel Ángel Mancera que defiende todo lo indefendible en la CDMX (Marca Registrada) desde un borrador de Constitución que es clasista, racista y claramente favorable al sistema clientelar del PRD y defienden lo indefendible de la corrupción de la capital del país, hasta una seguridad nula que esta cimentada únicamente en la negación idiota de la existencia de crimen y crimen organizado en la capital del país cuando a diario la realidad lo refuta en su discurso a diario.

Y ni que decir de lo que los gobernadores de Morelos y Michoacán que tratan de argumentar en estados donde la violencia se debe a la total ineptitud de ambos mandatarios. Graco Ramírez, quien también estuvo envuelto a principios del siglo en los escándalos relacionados con el empresario argentino Carlos Ahumada, de quien aceptó haber recibido un préstamo de cincuenta mil pesos, tiene a Morelos sumido en la inseguridad y en la corrupción. Ni que decir de Silvano Auroles que se ha declarado fiel servidor de las políticas de Peña Nieto al mantener ese estado que ha fomentado el resurgimiento de la violencia del crimen organizado en Michoacán tal y como lo planeó Alfredo Castillo, en su momento virrey de Michoacán.

De Andrés Manuel López Obrador, ya mejor ni hablamos porque nadie se preocupado por defender las peores causas con los mejores galimatías que él. Para ejemplo baste la leal defensa y perdón a René Bejarano y su absurda y poco convincente idea de la republica del amor donde todos los corruptos se aman unos a otros y se perdonan unos a otros.

Defender lo indefendible es lo que hace Enrique Peña Nieto cuando desde hace dos años, él y todo su sistema de procuración de justicia, a pesar de haberse demostrado ser verdaderos inútiles para resolver la desaparición de 43 jóvenes y protegido a todos aquellos que han encubierto y manipulado pruebas, así como obstaculizado a las investigaciones, sigue defendiendo el atasco y opacidad en una investigación que no tiene resultado alguno.

El problema y lo realmente peligroso sucede cuando este tipo de negación, de defensa de lo absurdo pasa de los políticos al tejido social y entonces la intransigencia de los más radicales líderes de las comunidades homosexuales y de diversidad sexual se convierten exactamente en lo que tanto denuncia y no por su acostumbrada y natural intolerancia hacía la comunidad heterosexual, sino acusando a diferentes miembros de la iglesia de católica de homosexuales, o sea paradójicamente una verdadera actitud homofóbica en visión de los homosexuales. Nadie puede pretender defender a los homosexuales desde la homofobia. Nadie con tres dedos de frente puede pretender defender una actitud tan retrograda de grupos que quieren a fuerza de estas estupideces erigirse en progresistas.

Pareciera que el dialogo, incluso el debate, han perdido sentido, cuando este tipo de estupideces encuentran su cauce en la sociedad. Es así a partir de ideas impuestas por el odio y no por la razón como se construyó el Nazismo, el Ku Klux Klan y el comunismo.

El gobierno es claramente el culpable en que hoy todo se valga. Qué gracias a eufemismos y actitudes opacas que con palabras quieren ser transparentes a fuerza de quien las emite, hoy se defiendan las más aberrantes realidades, Nadie puede desde los sofismas pretender establecer la verdad.

Armando Enríquez Vázquez

@cernicalo

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