Viernes, 17 de Noviembre de 2017, 05:06 PM
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Marihuana el monstruo verde

Foto: Especial

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En 1936, un argentino director de cine, radicado en la Ciudad de México, émulo de Juan Orol llamado José Bohr, creó la película Marihuana el monstruo verde, estelarizada por el mismo en el papel principal, Lupita Tovar y con actuaciones de Rene Cardona, Emilio “El Indio”Fernández y Sara García. La cinta narra las desventuras de un policía que se vuelve adicto a la marihuana y entonces comienza un descenso a los infiernos de la maldad. Por si fuera poco el melodrama policiaco el personaje principal lleva el nombre de Raúl Devoto.

Casi ochenta años después la marihuana sigue siendo considerada como una especie de caja de Pandora, en la que todos los males están contenidos. Un monstruo verde que acecha a los miembros de la sociedad. En la última semana y gracias al fallo de la primera sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación al permitir a 4 mexicanos el consumo, transporte y producción de marihuana con fines lúdicos y personales el tema se ha vuelto uno de los mejores distractores en el mediocre espectro de la información en nuestro país.

Lo cierto es que una vez más queda demostrada la ineficacia del gobierno federal y de sus instituciones para poder gobernar, administrar y legislar en nuestro país. La sordera y autismo del ejecutivo y del legislativo fueron sacudidos una vez más desde la sociedad civil que es la que ha demostrado ser más actual que el nuevo gobierno priísta que no ha demostrado ser nada más que una versión más voraz de la mezquindad, el oportunismo y las ganas de saquear al país, sin importarle de manera alguna la ciudadanía.

Lo que está detrás de las declaraciones estultas y demagógicas del vocero de presidencia acerca del tema de la marihuana, es solo una postura maniquea sobre un tema de actualidad. Las ideas expresadas por presidencia sólo demuestran la nula vocación democrática de un gobierno que está dispuesto de manera desfachatada a utilizar argumentos sofistas para imponer su visón moralina sobre el asunto.  Un gobierno, que por otro lado no tiene en empacho en pactar con las refresqueras del país, que representan el más grave problema de salud pública al intentar librarlos de un impuesto para promover la adicción al azúcar de los mexicanos y que afortunadamente desde la sociedad civil fueron frenadas, al dar cara a un senado que de manera bipolar no sabe si obedecer a los mandatos de sus amos o de la población dispuesta a exponer sus tonterías en las redes sociales, como sucedió también con los intentos dictatoriales de del senador Fayad y su iniciativa por acabar con nuestros derechos de libertad de expresión.

La mejor manera de responder al tema de la marihuana por parte del gobierno es la tibia e ingenua propuesta de la senadora priísta, Cristina Díaz del estado de Nuevo León, en el sentido de promover una modificación a la ley para importar medicamentos que contengan los principios activos de la marihuana, así como el uso de la planta con fines terapéuticos y medicinales. La propuesta no habla de la producción con esos mismos fines en nuestro país lo que debería hacer estos medicamentos más accesibles a la población en general al no tener que importarlos. Tampoco se habla de permitir la investigación con la planta para desarrollar nuevos medicamentos y sustancias en nuestro país. En La casa de los mexicanos, como han escogido los senadores llamar en su publicidad a la cámara de senadores, lo que menos les importa a los representantes populares somos los mexicanos y los beneficios a los que pudiéramos aspirar los habitantes de México.  Ni que decir de la cámara de diputados.

Diferentes agrupaciones de la sociedad civil están lisas para seguir el camino judicial que siguieron los cuatro miembros de SMART (Sociedad Mexicana de Autoconsumo Responsable y Tolerante) para obtener los amparos para el consumo de la marihuana con fines lúdicos y el derecho que tiene todo ser humano de consumir la sustancia que desee de manera normada por el gobierno. Los impuestos que deberán imponerse al consumo de marihuana, el marco jurídico de su cultivo y producción, y la intervención del estado ya sea de manera directa o a través de concesiones deberían ser los temas que los llamados legisladores mexicanos deberían estar diseñando y discutiendo, y no aparentar estar espantados por el tema, como se los ordenan los presidentes de sus partidos, los líderes de las distintas bancadas o el presidente de la República, quién obviamente tiene una doble moral, al no objetar el consumo de alcohol o tabaco que son de igual manera un problema de salud pública en todo el mundo.

El tema no sólo se quedará en el mediocre y conservador debate que proponen los políticos como si el tema no se hubiera debatido ya en exceso a nivel mundial. El monstruo verde que aparentemente no les permite dormir, es una realidad con la que tienen que enfrentarse ya.

Como en muchas otras ocasiones la realidad habrá de alcanzar a políticos mexicanos que con su dedo tratan de ocultarse a sí mismos el sol y a veces se contentan y conforman con ello.

 

Armando Enríquez Vázquez

@cernicalo.

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