Sabado, 15 de Diciembre de 2018, 05:09 PM
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¿Y dónde demonios está el presidente?

LA TERTULIA

por Armando Enríquez Vázquez

Como en las serie de películas de comedia simplona que recorrieron el mundo en la década de los ochenta, en México a dos meses de tomar posesión el Presidente Electo, la pregunta que debemos hacernos los mexicanos es ¿Dónde está el presidente?

Un Grito deslucido y con más tonterías que dignidad. Entregas de premios y la eterna pasarela de un hombre que por fin se reconoce como insignificante para la mayoría de los mexicanos. Viaje a Nueva York y a donde se pueda con cargo a la cartera de los mexicanos. La promesa, que quiere tener un tono de mártir y santo, de vivir a la sombra en el Estado de México sin molestar a nadie. Y din embargo, la cara de Peña Nieto no muestra la tristeza de saberse despreciado y de que todo lo que hizo y decretó creyendo, al menos eso quiero pensar, en hacer bien a México, no sólo no sirvió para nada, si no que en los próximos años desaparecerá. No existirá en un futuro ningún legado de su presidencia más allá de los más de cien mil muertos es un país en el que la ley no parece existir. La cara de Peña Nieto es la del inconsciente ególatra que pretendió gobernar el país los últimos seis años.

Peña Nieto parece “disfrutar” de los últimos días de su presidencia ajeno a México, a los problemas que siguen apareciendo día con día, a los reclamos de los mexicanos a quienes, a pesar de todo lo que expresamos millones desde el inicio de su sexenio, ignora desde su arrogancia.

Peña Nieto, a diferencia de lo que diga la Constitución del país, hace dos meses que dejó de ser un presidente a cargo de la nación. Por decisión propia y porque lo sobrepasaron el triunfo y la personalidad de López Obrador.

Presidente en funciones, en papel, Enrique Peña Nieto elude sus responsabilidades junto con todos los miembros de su gabinete. Para ellos no existen los trailers con cadáveres, la inseguridad en el país, el huachicol, la emergencia en Sinaloa y los demás problemas diarios que tiene el país que no se detiene como el Presidente en funciones y su camarilla de corruptos secretarios y asistentes.

¿Es necesario voltear al lado del Presidente Electo y ver si el puede gobernar? La Constitución no lo permite. Pero dado el vacío de poder en el estado fallido de Peña Nieto ¿no debería el Congreso de la Unión plantear la posibilidad? Yo no voté por López Obrador y no creo en su demagogia dominguera, pero si creo que México no se merece ni un minuto más de la pasividad de un presidente sin autoridad moral, ni las menores intenciones de actuar en favor de México.

La ley la hicieron los priístas para que el perdedor tuviera el tiempo suficiente para desaparecer la evidencia de su saqueo. Desde el final de la presidencia de Vicente Fox ha quedado claro que los seis meses que suceden entre la elección y la toma de posesión vuelven al país en tierra de nadie, donde los vivales y criminales hacen su agosto.

Hoy que cínicamente diputados y senadores parecen mantener la sumisión del poder legislativo frente al ejecutivo con su grito: “Es un honor servir a López Obrador” cuando el honor debería ser servir a la Nación, a México, a los mexicanos que los eligieron, bien podrían estar planteado un relevo, si no ahora sí para el próximo sexenio, que se tome sólo tres semanas, o que el nuevo presidente inicie su gobierno junto con el congreso el 1º de septiembre cada seis años. Dos meses son más que suficientes para que el presidente saliente meta sus pertenencias en cajas de huevo y se las lleve de nuevo a su hogar original, más ahora que el Presidente Electo sólo se llevara un catre y una hamaca a un rinconcito de Palacio Nacional.

En un mundo de respuestas inmediatas, de globalización, México necesita la certeza de saber que después de un proceso electoral tendrá de manera expedita al ganador administrando el país y no un lapso de seis meses de incertidumbre, ocurrencias y colusiones entre los que se van y los que llegan.

De lo contrario cada seis años nos seguiremos preguntando lo mismo ¿Dónde está el presidente?

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