Viernes, 17 de Noviembre de 2017, 10:39 PM
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¿Y la reforma educativa cuándo?

Foto: Especial

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A lo largo de los tres años de gobierno de Enrique Peña Nieto, hemos oído hablar de las reformas estructurales tan necesarias y que habrán de salvar al país, entre ellas sin duda la más mencionada, manoseada y cacareada es la educativa.

A tres años de gobierno de Enrique Peña Nieto, el sistema educativo se colapsa: El número de ninis en el país ha aumentado, la OCDE califica la educación en nuestro país como deficiente y las mismas pruebas de la Secretaría de Educación Pública demuestran las patéticas condiciones en las que se encuentran los estudiantes de primaria y secundaria a nivel nacional, tanto los de escuelas públicas como privadas.

A diferencia del sexenio pasado que terminó con la alarmante cifra de un 22% de jóvenes mexicanos de entre 20 y 24 que no trabajan, ni estudian. Tres años después y con una flamante reforma educativa esta cifra de la vergüenza aumentó de acuerdo con la OCDE al 25%.

A nivel nacional los alumnos de primaria y secundaria están reprobados en matemáticas, así como en lenguaje y comunicación de acuerdo con los resultados 2015 del examen Planea presentados por la misma Secretaría de Educación Pública, sin importar si se trata de escuelas oficiales o privadas. Los mexicanos paguen más o menos por la educación están por igual recibiendo una pésima educación. Lo que significa que tal vez el problema sea de origen y este en los programas y las soluciones fáciles de la secretaría por aprobar a los alumnos por aprobarlos.

Cuando el presidente habla con vehemencia de la competitividad y de la necesidad de crear una cultura de la misma, ¿cómo espera que los mexicanos sean competitivos si el gobierno es incapaz de reforzar la educación de los mexicanos?, si el asunto que concierne a un presidente corrupto y desinteresado por el futuro de la nación no parecen ser la educación ni la competitividad, si no el aumento de la burocracia.

La forma en la que se implementa la reforma educativa actualmente, tiene como único objetivo regresar su poder y canonjías al SNTE, con el objetivo de lograr el voto de los miembros de este sindicato en las elecciones de 2018. El secretario de educación que podría, si tuviera el poder, ser un nuevo Gustavo Díaz Ordaz, pues su discurso se basa únicamente en las amenazas de uso de la fuerza pública, olvida que el objetivo de la secretaria a su mando es el de asegurar la educación de los mexicanos de manera gratuita y laica. No funcionar como el brazo armado del SNTE.

Mientras en diferentes partes y foros a lo largo del mundo se habla de cómo mantener a los alumnos en las aulas, como implementar nuevos modelos educativos que estén a la altura de los conocimientos tecnológicos de los alumnos, como hacer que el maestro se convierta en un consejero y facilitador para el alumno y se alejan cada día más del concepto con el que el Imperio Británico creo la educación pública, tristemente en nuestro país la educación para el estado se basa en represión, presos políticos y cuotas de poder y un molde de creación de burócratas que sirvan a un poder presidencialista.

La reforma educativa en México, tan importante, no ha iniciado y no parece haber visos de que esto vaya a suceder pronto. Aurelio Nuño tan fatuo en todas las escuelas a las que acude lunes con lunes, no parece capaz, ni interesado en implementarla. El sindicato y coordinadora luchando por mantener sus posturas de poder y privilegios tampoco están interesados en cambio que nos conviertan en un país con una educación satisfactoria.

Los padres de familia parecen poco interesados en el futuro de sus hijos pues están dispuestos a creer a pie juntillas los argumentos maniqueos de las autoridades que hacen a los maestros los únicos responsables de la crisis educativa de nuestro país.

Regalar tablets no es hacer una educación de vanguardia, ni tampoco una educación moderna. Crear un portal de educación media superior on line no habla de comprensión del modelo, ni de las oportunidades que ofrece. Sí no hay resultados, ambas iniciativas se convierten en la demagogia y propaganda de siempre. La incapacidad o desinterés del gobierno para atacar los dos frentes que plantea la educación nacional; deserción de alumnos y pésimos maestros, creando los foros necesarios, convocando a maestros y organizaciones laborales a escuchar a expertos en la materia, a entender los cambios que las nuevas tecnologías están imponiendo en materia educativa. Asimilar que niños y jóvenes mexicanos son parte de esas nuevas generaciones capaces de desmentir al maestro con una simple consulta en su celular y que piden a gritos un cambio en los métodos tradicionales, hoy obsoletos de la enseñanza.

La educación en México no puede ser secuestrada por los intereses políticos del presidente y su partido, como no puede serlo por un sindicato y una coordinadora incapaces de ver más allá de sus arcas y los privilegios que los políticos federales y estatales les han otorgado. La corrupción que hoy tanto daña al país, también lo hace a nivel de la educación donde poco importan los estudiantes y mucho menos el futuro del país. Aurelio Nuño debería estar pensando muy seriamente en como hacer que esa cuarta parte de jóvenes mexicanos que no estudian, ni trabajan se interesen por regresar a las aulas, se gradúen en oficios técnicos, o licenciaturas.

Mientras Elba Esther Gordillo esta recluida en prisión por traicionar al PRI, su sucesor es ungido y consentido por las corruptelas que el gobierno federal de Enrique Peña Nieto le permite.

¿Y la reforma educativa cómo para cuándo?

 

 

Armando Enríquez Vázquez

@cernicalo

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