Domingo, 19 de Noviembre de 2017, 11:36 AM
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2017 Año de Incertidumbre 

Despierta México
Por Arturo Argente

2017 AÑO DE INCERTIDUMBRE.

A partir de julio de 2017, El Dr. Agustín Carstens dejará de ser la cabeza del Banco de México, mientras tanto, el peso mexicano sigue sufriendo la pérdida en su valor en su constante y desigual lucha contra el dólar americano.

El pobre desempeño de la economía mexicana en lo que va del año y las diversas manifestaciones a las que hemos sido sujetos, han generado polémica sobre el rumbo que llevamos como país. Es necesario que estemos convencidos de que México necesita un cambio radical y no hablo de las reformas que promueve el gobierno federal. Millones de mexicanos nos encontramos profundamente insatisfechos con la cruda realidad con la que convivimos día a día y la incertidumbre que nos embarga al ver la falta de rumbo que lleva nuestro país.

No deja de ofender la lacerante desigualdad y la injustica que existe en nuestra sociedad. Cada día vemos más pobreza y hambre en las calles. Para aquellos que conviven con la pobreza no hay futuro ni esperanza. Esto alienta el ambiente de inseguridad que consolida al narcotráfico a nivel nacional. Mientras no exista prosperidad y la pobreza se siga acrecentando, el fenómeno del crimen organizado seguirá afectando a la mayoría de los mexicanos.

Que impotencia causa ver que la educación no sea hasta hoy una plataforma que sirva para alcanzar el ascenso social y la superación de nuestros rezagos históricos. Se siguen perpetuando en el poder las mafias que dirigen el destino de la educación en México, matando antes de nacer nuevas generaciones de mexicanos destinados desde ahora a la mediocridad intelectual.

Este sexenio la corrupción de nuestra clase política se ha detonado como un factor de cinismo e impunidad a nivel nacional. A pesar de que en México se han dado avances legislativos en materia de adquisiciones públicas, aún subsiste un marco jurídico insuficiente e ineficaz para combatir la corrupción, un mal funcionamiento de las instituciones públicas, poca confianza de la comunidad empresarial en los políticos y falta de eficacia en la competencia.

En Veracruz por ejemplo, la corrupción tiene costos sociales de gran magnitud que afecta la cantidad, calidad y acceso a la infraestructura y los servicios públicos que perjudica la educación y salud de la población. La percepción de que los legisladores y los partidos políticos junto con los impartidores de justicia son corruptos o muy corruptos ha generado una crisis de representación y descontento con la democracia.

Ahora se pone de moda que los gobernadores entrantes denuncien a los salientes y están en la picota al menos cinco de ellos (Veracruz, Sonora, Chihuahua, Quintana Roo y Oaxaca). Falta por ver si el endeudamiento ilegal de sus entidades y los desfalcos cometidos por ellos son probados y sancionados. Es así como vemos que uno de los factores más relevantes para explicar la extensión y frecuencia de la corrupción es la expectativa de impunidad que eleva la ganancia esperada de un acto de corrupción y conduce a un círculo vicioso. La combinación de ambas se convierte en un equilibrio pernicioso en el que se generan fuertes incentivos para que las empresas, los individuos y los servidores públicos refuercen estas prácticas en lugar de combatirlas.

 

 

Es impostergable cambiar la formación de los supuestos representantes que conforman la partidocracia que maneja las riendas de este país. Encontramos diputados, diputados plurinominales y senadores comprometidos con intereses personales y partidistas y que han obstruido los cambios reales que requiere urgentemente nuestra nación. Urge darle mayor espacio a la transparencia y a la rendición de cuentas para exponer la corrupción que compone el poder legislativo.

Es necesario recuperar la confianza en nuestras instituciones que administran justicia. Esto incluye al poder judicial, en sus niveles estatal y federal, así como a los ministerios públicos, para evitar que se sigan presentando casos como el de los ex gobernadores y presidentes municipales que han dejado vacías las arcas públicas de cada uno de sus estados y municipios, ejemplificando el ofensivo tema de la impunidad. Necesitamos como mexicanos volver a confiar en estas nuestras instituciones de justicia y tener la certeza de que la justicia se va a aplicar por igual, y que éste estado de anarquía que estamos viviendo va a llegar a su fin.

Y cabe, entonces, la pregunta. Qué hacer, ante esta realidad donde encontramos a una sociedad que se encuentra cansada de décadas de mentiras; de esa sociedad, que sabe que la democracia política sólo ha causado más pobreza e injusticias, y que sólo vemos a políticos egoístas que integran partidos políticos que buscan satisfacer sus propios intereses.

Es impostergable exigir respuesta efectiva a nuestro gobierno. No basta que la presidencia de la república enfrente esta problemática de forma aislada, ya hemos visto como otros, con buena voluntad, o por arrogancia, lo intentaron y fracasaron. Es indispensable incluir en este reto a los partidos políticos, gobiernos estatales y municipales, ya estamos hartos de la demagogia con las que se enfrentan estos problemas.

Hay que abrir espacios a las organizaciones de la sociedad civil, a las organizaciones sociales que tienen una visión crítica de estos hechos. Más que esperanza, queremos certidumbre de que puede haber un futuro mejor; de que otro México es posible para bien de todos, de nuestros hijos y de las generaciones venideras.

Si de algo estoy convencido es que nosotros tenemos la obligación de cambiar esta incertidumbre por certeza. El 2017 nos debe de comprometer a todos los mexicanos.

¡Despierta México!

Dr. Arturo David Argente Villarreal.

Director del Departamento de Derecho

Tec de Monterrey, Campus Toluca.

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