Viernes, 18 de Agosto de 2017, 01:29 PM
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Aires de racismo en tiempos electorales

Foto: Especial

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Ser millonario no implica ser talentoso ni que se haya alcanzado dicho estatus a través del trabajo honesto y constante. Es en esta excepción donde encontramos gente insensible, racista  y poco educada como el  señor Donald Trump.

Todo millonario tiene un hobby y el nuevo hobby que tiene el Sr. Trump es el de jugar a ser aspirante presidencial republicano de los Estados Unidos y aprovecha esta plataforma para ofender a los cincuenta millones de hispanos que viven en los Estados Unidos. Ante este hecho hemos visto como los demás candidatos republicanos han volteado la mirada y por lo menos de forma inimaginable uno de ellos, el senador Ted Cruz (de Texas), ha apoyado su retórica de odio.

Lo más increíble de esta campaña es que Trump recibe un 12 por ciento de aprobación por parte de lo sociedad anglosajona, y está en segundo lugar detrás de Jeb Bush. Este dato demuestra el nivel de racismo y odio que sigue vigente en los Estados Unidos.

El debate sobre discriminación en Estados Unidos vuelve a tomar fuerza con este personaje.  Lo complejo de este tema es que el odio y el racismo no se encuentran  sustentado en datos objetivos, sino en prejuicios y miedos dirigidos hacia otra persona por el color de su piel, su lengua y la práctica de costumbres diferentes. Por eso es complejo, y hasta ciertas veces inútil,  discutir con un racista, debido a la necesidad que se tiene de apelar a la sensatez. Lo peligroso de este asunto es que el racismo es siempre fuente de actos violentos y puede llegar a destruir la esencia de los derechos humanos y la libertad de cualquier ser humano. Trump está queriendo experimentar nuevamente el odio que se generó en la Alemania de Hitler en 1933.  Este aspirante quiere saber hasta qué punto se puede avivar el odio hacia los migrantes y saber si ese odio puede ser un medio para hacerle ganar votos. Y si su experimento le dice que sí, que levantando odio, que avivando desprecio, que haciendo fuerte el racismo, él gana votos, hará todo lo conducente para lograr su fin. Así recordamos casos como el holocausto, el movimiento civil en el sur de los Estados Unidos y recientemente las consecuencias que vivieron los árabes después de los sucesos del 11 de septiembre con el atentado a las torres gemelas en Nueva York.

Por otro lado la  respuesta de la comunidad hispana en los Estados Unidos ante esta campaña de desprestigio ha sido contundente. Han roto con él varias cadenas de televisión y un gran número de artistas de cine, cantantes, escritores latinos se han manifestado ante tanto agravio.

La migración ha sido una constante en la historia norteamericana. En los años 20 nació el conocido “melting pot” que ha llevado a crear el gran éxito de los Estados Unidos y ser la primera potencia multicultural de la historia moderna. Este país representa el área más importante de inmigración en el mundo ya que entre 1820 y 1990 ha acogido a más de 55 millones de personas procedentes de los más diversos lugares del planeta. Este país nació de la inmigración, y se ha desarrollado con el aporte y el esfuerzo de los inmigrantes. La inmigración es parte sustancial de su identidad nacional. Prácticamente todos los norteamericanos descienden de irlandeses,  escandinavos, alemanes,  franceses, españoles,  italianos,  japoneses,  indios,  judíos, árabes e  hispanos quienes han contribuido de manera muy efectiva a conformar la historia de los Estados Unidos. Pero por otro lado en la última década el flujo migratorio procedente de México se ha visto limitado con una caída de 400.000 a 125.000 el año pasado y según la oficina del censo de los Estados Unidos la tendencia sigue siendo decreciente.

Para concluir, el aspirante republicano debe de saber que la solución al problema migratorio no radica en la construcción de un muro, sino en el trabajo conjunto con México para crear una reforma que modernice el sistema de inmigración y en el mejoramiento económico en los países de donde provienen los inmigrantes. Mientras eso no ocurra, mucha gente valiosa de trabajo seguirá aportando, de forma legal o ilegal, al crecimiento de nuestro vecino del norte. Le guste o no al Sr. Trump.

¡Despierta México!

Dr. Arturo David Argente Villarreal.

Director del Departamento de Derecho

Tec de Monterrey, Campus Toluca.

argente@itesm.mx

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