Lunes, 21 de Agosto de 2017, 12:55 PM
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El México que hemos construido

Foto: Especial

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México no va bien, y la realidad así lo muestra. El deterioro moral y ético que padecen los partidos políticos nos lleva a seguir sufriendo la crisis que se vive en nuestro país. De acuerdo a las encuestas,  las intenciones de voto para las próximas elecciones no provocarán  que las autoridades tengan que pagar ninguna factura política por los abusos y errores cometidos en este sexenio. Parece ser que todo se mantendrá igual. Actualmente el PRI y sus aliados (PVEM y Panal) alcanzan 251 de los 500 escaños en la Cámara de Diputados, es decir literalmente 50% más uno, justo la mayoría relativa que requiere el diseño de las leyes secundarias de las reformas aprobadas durante el 2014 y 2015. Estas leyes le darán rumbo a las reformas y veremos después del 7 de Junio si tendremos un poder legislativo subordinado o  uno con capacidad de negociar. Esa es la importancia de estas elecciones.

La encrucijada que enfrenta el elector mexicano es optar entre el presidencialismo y la partidocracia, es decir si los siguientes años la política económica es diseñada en solitario por el ejecutivo o en conjunto con los otros partidos.

El entorno en el cual se desarrollan las campañas políticas cuenta con una población mexicana que transpira la pobreza de cincuenta millones de ciudadanos, más de la mitad de la población se encuentra fuera de los circuitos de producción y empleo formales.  Esta pobreza marginal refleja una economía que no da para más, y que representa una traba estructural al crecimiento.

Aunado a esto, el electorado mexicano ha sido testigo de la guerra sucia que se ha llevado a cabo en estos tiempos de elecciones. Y esto ha involucrado también al árbitro de esta elección. El espionaje telefónico nos ha recordado la otra cara de la moneda de nuestra clase política. El espionaje telefónico es totalmente reprobable e ilegal ya que es necesario que exista una instrucción de carácter judicial para su ejecución. El morbo político y el escándalo fácil que se busca con esto, propicia que la arena pública se preste a la degradación de la vida pública y la acción política. Hasta el momento no existe un consenso sobre quién puede ser el responsable del espionaje y de difusión de estas conversaciones, lo más probable es que nunca salga a la luz quien es el responsable de este acecho ya que vivimos en un sistema de justicia que depende de la flagrancia para dar resultados.

Esta tipo de escándalos ha causado que la población analice la opción de anular el voto. La idea es que la gente asista a las casillas el primer domingo de junio, pero que no vote por ningún partido, sino que exprese, en el mismo documento, su rechazo ante todas las opciones. Esta actitud expresa el hartazgo de la población hacia el ángulo más reprobable de los partidos que han demostrado durante las campañas. Todos tienen cola que les pisen, ninguno llega con las manos limpias. La regla es que todos hacen trampa. Tal vez haya excepciones, pero hasta el momento no se conocen. Esta decisión de anular el voto solo provocaría que las cosas sigan igual. El electorado presume que los partidos tienen un rincón sentimental y que se sentirán culpables y tratarán de cambiar, lo que es absolutamente falso. Su único afán es obtener el poder sin sentir ningún grado de culpabilidad, el voto nulo no les afecta, de hecho aumenta sus posibilidades de seguir con sus tropelías.

Es así, en este complicado entorno, que aparece la figura del candidato independiente. Y esta figura aparece con fuerza en la campaña por el gobierno de Nuevo León. Fernando Elizondo, ex mandatario y ex militante del PAN, declinó a favor del candidato independiente conocido como El Bronco. La decisión puso en claro algo que se decía desde el inicio de la campaña. Estas dos posturas refleja la molestia de la poderosa comunidad empresarial de Nuevo León.  Contra todo pronóstico, El Bronco aparece a la cabeza de las encuestas de intención de voto para gobernar la joya de la corona que representa el estado de Nuevo León. La comunidad regia se encuentra cansada de los abusos de los dos partidos identificados con escándalos de corrupción e ineptitud en los gobiernos locales y federales. Aunado a esto se suma el bajo perfil profesional de sus candidatos, algo que no concuerda con los retos que implica gobernar al estado industrial más importante de nuestra nación.

Las candidaturas independientes son resultado de la reforma política del 2012. Esta figura enfrenta varios retos. Uno de ellos se encuentra en el ámbito fiscal, mientras que los candidatos de partidos políticos se encuentran sujetos a una serie de reglas estrictas sobre gasto y financiamiento, los candidatos independientes navegan dentro de un esquema lleno incertidumbre e inequidad sobre los límites de gasto y las normas de fiscalización que deben seguir. Hasta el día de hoy no  se han definido las reglas sobre el tope de campaña de los independientes.  Es urgente perfeccionar la figura de las candidaturas independientes para que no se dañe la credibilidad y legitimidad de un instrumento que potencialmente puede resultar muy útil. Lo que si resulta cierto, es que esta figura demuestra el cansancio de la población regia ante el constante abuso de las dirigencias partidistas.

Para concluir, la decisión está en nuestras manos, es cierto que todos nuestros partidos son pésimos, que todos abusan, que piensan en sí mismos antes que en México. Pero no olvidemos que ningún partido puede ni podrá arreglar a México. Exigirle esto sólo a un partido, al que sea, sería ingenuo. Lo que es cierto es que necesitamos de una participación mucho más activa de la población. Es necesario darle mayor importancia a lo que pasa en nuestro estado, necesitamos hacer más por  nuestro país. Es cierto tenemos un nivel de pobreza alarmante, y a la par tenemos un bajo nivel educativo en la masa de la población. Los partidos políticos lo saben, por eso mantienen esas condiciones para utilizarlo como material electoral y por eso ponen a una grupera de la televisión como candidata en un estado tan importante en nuestro país como Nuevo León.  La propaganda política la vemos colgada en las zonas donde la pobreza es más insultante y no se ven en las zonas de nivel socioeconómico alto. Dejemos de culpar  a otros de lo que sucede en nuestro país, porque si queremos buscar al verdadero culpable, lo encontraremos en el espejo. Si tenemos que enojarnos con alguien, tenemos que enojarnos con nosotros mismos, porque no hemos hecho lo necesario para cambiar nuestro panorama político. Si no nos involucramos en este tema, desafortunadamente en cada elección pagaremos las consecuencias. La grandeza de una  nación se construye todos los días.

¡Despierta México!

Dr. Arturo David Argente Villarreal.

Director del Departamento de Derecho

Tecnológico de Monterrey, Campus Toluca.

argente@itesm.mx

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