Domingo, 19 de Mayo de 2019, 08:17 AM
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EL PECADO DE LA IGLESIA

DESPIERTA MÉXICO

por Arturo Argente

El sacerdote Philip Wilson es el católico de mayor rango condenado por el encubrimiento de abusos sexuales a menores y que fue sentenciado a 12 meses de reclusión por una corte de Australia. Algunos de los sobrevivientes de estos atropellos recibieron el fallo como una advertencia a las instituciones que dañan y no protegen a los niños. Esta sentencia representa un paso más para hacer que la Iglesia responda ante las constantes denuncias de abusos a menores alrededor del mundo y que ha salpicado incluso al ministro de Finanzas del papa Francisco, el cardenal australiano George Pell.

Han pasado 17 años de que se dio a conocer el escándalo con las revelaciones del Boston Globe en Estados Unidos, y es hasta ahora que el Papa ha convocado a los obispos de todo el mundo en Roma para celebrar una cumbre que analice la crisis que está marcando el pontificado del papa Francisco.

Después de estos hechos resulta difícil sostener que la iglesia y sus obispos sean una referencia moral para el mundo. Esta institución ha encubierto de manera sistemática los abusos a menores tratándolos como pecados y, no como delitos, logrando que de esa forma sus víctimas atendieran ese trance, llevando al perdón incluso a los agresores.

El problema que enfrenta el Vaticano es grave y profundo que demanda justicia y medidas de fondo, ya que los casos de pederastia y abusos involucra a toda la Iglesia romana, desde los obispos hasta los seminaristas.

La crisis de credibilidad que enfrenta esta institución requieres de reformas profundas que lleven a cabo un análisis del pasado y se examinen los abusos sucedidos en sus entrañas y no se le dé cabida a la impunidad.

Es imprescindible entender el trauma de lo vivido por todas las víctimas que han enfrentado esta pesadilla, y que representa para ellos un camino largo y doloroso. Es un crimen abominable.

Una de las misiones de la iglesia es predicar el evangelio acompañado de un liderazgo moral que ha venido perdiendo. Es urgente consolidar la coherencia de lo que se predica y lo que se hace ya que así se consolida la base para representar una institución creíble y de respeto.

Es momento de ponerse de lado de la víctima que resulta ser la parte más frágil de estos hechos, pues resulta igual de indignante el abuso hecho a los menores, así como su respectivo encubrimiento.

Dr. Arturo Argente Villarreal

Causa Legal

 

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