Domingo, 24 de Septiembre de 2017, 03:36 AM
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El peso de la impunidad en el sistema mexicano

impunidad

México es el segundo país de 59 con mayor índice de impunidad, según el Índice Global de Impunidad (IGI), elaborado por la de la Universidad de las Américas Puebla (UdlaP) y Consejo Ciudadano de Seguridad y Justicia de Puebla (CCSJ).

El concepto de impunidad se refiere a la ausencia de castigo por un delito que se comete. Aparejada a esta ausencia de sanción encontramos a la corrupción. Aunque ambos fenómenos son diferentes se encuentran íntimamente ligados. Estos conceptos coexisten en nuestro país desde la época colonial.

El sistema jurídico colonial era bastante complejo. En principio, existía una doble legalidad, la inherente al derecho canónico y diocesano y la del derecho civil. Por tanto, existían tribunales eclesiásticos y reales. El sistema judicial eclesiástico tenía facultad para atender litigios civiles y criminales así como para eximir obligaciones que imponía la legislación eclesiástica.

El sistema judicial real dependía directamente del rey, o bien, como representantes del poder central, de los virreyes y gobernadores de las Provincias.

Uno de los principales problemas que existían para el establecimiento del sistema judicial del estado español era que en Nueva España existía una sociedad precolombina con estructuras e instituciones muy diferentes a las europeas. Era una sociedad estratificada y organizada bajo otros principios y valores y que no consideraban a  los indígenas como personas con plenos derechos y obligaciones, sino como menores de edad, sin los elementos necesarios para tomar sus propias decisiones.

Los miembros de la clase dominante, es decir, españoles y criollos, contaban con la posibilidad de transgredir la ley sin quedar sujetos a castigo. La impunidad también se veía favorecida porque las sentencias dependían del arbitrio de los jueces y no existía un código que estableciera las penas correspondientes a determinados delitos. La herencia colonial pesó sobre la cultura que se conformó en México.

Actualmente, en la Constitución de 1917, la que actualmente nos rige, aunque con innumerables modificaciones, hay dos factores que promueven la impunidad. El primero se refiere a que el nombramiento de los ministros que componen la Suprema Corte de Justicia dependen directamente del Presidente la República. Esta característica subordina al poder judicial al ejecutivo. Además, el fuero sobre los integrantes de los tres poderes y gabinete se ha reforzado y ampliado a través del tiempo. El resultado de sistema de justicia es que los miembros de los poderes puedan cometer delitos con amplia impunidad.

La corrupción, la inseguridad y la violencia al interior de los países son los efectos de la impunidad, no sus causas.

El problema en México es que un número muy grande de delitos, no solo homicidios y desapariciones, no tienen castigo. En algunos casos ni siquiera se abren los procesos de investigación; en otros, se abren tan defectuosamente que no hay modo de llegar a una solución, La frustración que ese tipo de decisiones genera en los ciudadanos se ha venido agudizando en los últimos años.

Si hay un caso que retrata la impunidad y las carencias del Estado mexicano es el de Ayotzinapa. Es en este triste suceso que trasciende la enorme relación entre el Estado y la delincuencia, a un nivel que parece realmente increíble. Es frustrante que a más de un año de este triste suceso no  exista una hipótesis sólida sobre lo sucedido esa noche de septiembre del 2013.

La impunidad desbarata la democracia y es un obstáculo para fortalecer el sistema de justicia, ya que deslegitima a las autoridades frente al ciudadano, que ya no lo ve creíble ante su autoridad y no le merece ningún respeto porque no ha logrado darle una respuesta adecuada a sus necesidades. Si un gobierno piensa que puede resolver este flagelo en un sólo sexenio, el reto es mucho mayor y no se va a lograr. Lo que se debe entender es que se trata del principio de una solución que nos va a llevar muchos años por resolver. Lo único cierto es que no hemos podido dejar a tras la herencia cultural que tanto hemos sufrido para lograr que en nuestro país exista un sistema real de justicia.

¡Despierta México!

Dr. Arturo David Argente Villarreal.

Director del Departamento de Derecho

Tec de Monterrey, Campus Toluca.

argente@itesm.mx

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