Lunes, 15 de Octubre de 2018, 11:42 AM
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El uso de las drogas a debate

DESPIERTA MÉXICO

Por Arturo Argente

El crecimiento de los cultivos de amapola vinculado a la violencia que se vive en el país, ha sido parte del debate sobre seguridad previo a las elecciones presidenciales en México.

Actualmente el consumo recreativo de la marihuana es ilegal en nuestro país. Se han dado avances en este tema, por ejemplo, en noviembre de 2015 la Suprema Corte de Justicia de la Nación autorizó el uso y cultivo de marihuana con fines de autoconsumo y recreativo a cuatro personas que lo solicitaron. En 2016 el presidente Enrique Peña Nieto presentó una iniciativa ante el Congreso para aumentar el porte legal mínimo de marihuana, pasando del límite de 5 a 28 gramos. En 2017, México aprobó el uso el uso de la marihuana con fines medicinales y terapéuticos. Esta medida aprobó cambios en el Código de Salud federal para permitir el uso de derivados del cannabis. Así es como se ha despenalizado la posesión de lo que se llama “dosis de consumo personal e inmediato”. Sin embargo, aunque se permite el consumo, se prohíbe la producción y también su respectiva comercialización.

Según las Naciones Unidas, México es el tercer mayor productor a nivel mundial de cultivo de amapola luego de Afganistán y Myanmar. En 2017 los militares reportaron el hallazgo de 28,221 hectáreas sembradas con amapola, un repunte en comparación con las 22,235 hectáreas de 2016. Este crecimiento se ha dado de un incremento en los niveles de violencia en las zonas de cultivos de este opio. Este esfuerzo por inhibir la demanda de esta droga, a través de la aspersión aérea y la erradicación forzada tienen un efecto inmediato en la disminución de cultivos, sin embargo, en el mediano plazo esta baja suele ser revertida con la aparición de nuevos cultivos que vuelven a aparecer al cabo del tiempo en zonas de difícil acceso.

Un caso de éxito se dio en el caso Plan Colombia, en el que los municipios que obtuvieron mayor éxito en la disminución de cultivos fueron aquellos que tuvieron un mayor nivel titulación de la tierra que implica que 2.5 millones de campesinos colombianos que obtuvieron el beneficio para poder tener el título sobre su propiedad y tener el derecho a crédito, a tener una hipoteca, a darle a sus hijos una tierra formalizada y en regla. Lo cierto es que el papel del Estado es esencial para procurar seguridad y desarrollo en estas zonas.

El debate sobre la despenalización de las drogas compite en el fondo con dos visiones de Estado: por un lado, quienes solicitan un Estado paternalista porque temen que la población joven, en cuanto puedan acceder a la droga, se harán adictos. Por otro lado, quienes piden se lleve a cabo sobre las bases de un Estado que respete el derecho moral que tiene cada persona de decidir sobre el consumo de alucinógenos. Determinar si el Estado está legitimado o no para intervenir en el ámbito privado del individuo depende en buena medida del modelo político-jurídico de un país. La mayor parte de los estados autócratas han condenado el consumo de drogas, bajo la base de que todo individuo tiene la obligación de mantenerse sano en beneficio de la comunidad. En contraparte, en sociedades liberales, se sostiene el derecho de la persona a utilizar libremente su cuerpo.

Hoy, más allá de la retórica, México necesita enfrentar sus propios fantasmas para encontrar una solución a la crisis de inseguridad que enfrenta el país.

Dr. Arturo Argente Villarreal.

Director de la Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno.

Tec de Monterrey, Campus Toluca.

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