Martes, 26 de Septiembre de 2017, 05:58 AM
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¿Felicidades Constitución?

DESPIERTA MÉXICO 
por Arturo Argente

¿FELICIDADES CONSTITUCIÓN?

Nuestra nación desde su fundación ha tenido tres constituciones políticas. La primera carta magna entró en vigor el 4 de octubre de 1824 tras el derrocamiento del primer imperio mexicano de Agustín de Iturbide. En esta constitución, la república tomaba el nombre de Estados Unidos Mexicanos y era definida como una república federal representativa, con el catolicismo como religión oficial. Tuvo su fundamento en la Constitución de Cádiz y establecía que la soberanía residía esencialmente en la nación y que a ella pertenece el derecho de establecer sus leyes, así como la igualdad de todos los habitantes de la nación. Sin embargo, no contemplaba expresamente los derechos ciudadanos, quedando el derecho de igualdad restringido por la permanencia del fuero militar y eclesiástico.

La Constitución de 1824 fue suspendida por las siete leyes del régimen centralista de 1836, modificando la estructura de la República Federal de los Estados Unidos Mexicanos y estableciendo el Supremo Poder Conservador, el cual regularía las acciones de los otros poderes.

En 1857 nace una Constitución de ideología liberal redactada por la mejor generación de abogados que este país haya conocido y que tiene su origen durante la presidencia de Ignacio Comonfort. Fue jurada el 5 de febrero de 1857 y otorgaba las garantías individuales a los ciudadanos mexicanos, la libertad de expresión y la de portar armas; además reafirmó la abolición de la esclavitud y prohibió los títulos de nobleza. El partido conservador se opuso a su promulgación y se inició la sangrienta guerra de reforma. Más tarde, con la república restaurada tuvo vigencia en todo el territorio nacional.

Nuestra actual Constitución Política nace el 5 de febrero de 1917. Fue promulgada por el presidente Venustiano Carranza en un hecho histórico que tuvo como sede la ciudad de Querétaro. Contempla las demandas sociales, económicas y políticas de la revolución. Cuenta con 136 artículos y 17 artículos transitorios. Este año se cumplen 100 años de la Carta Magna, siendo este año una reflexión sobre la importancia del documento que rige a nuestro país. Si bien es cierto que la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos es el marco perfecto de legalidad para todos los mexicanos, también lo es que a lo largo de la historia moderna de nuestro país nuestros gobernantes han transformado su texto en un “capricho legal” para darle soporte legal a sus interese partidistas.

Desde su creación se ha puesto sobre la mesa de discusión el asunto de la “legitimidad” del congreso constituyente de Querétaro que hace un siglo, la discutió y aprobó.

El órgano constituyente de 1917 no representó legítimamente a “todo” el pueblo mexicano, ya que solo representaban a los carrancistas que eran la facción vencedora, porque según don Venustiano Carranza, “los enemigos de la Revolución, era enemigos de México”. Carranza quiso conformar un congreso compuesto por sus seguidores, ante los cuales presentaría su proyecto de Constitución, dándoles solo dos meses para que deliberaran y lo aprobaran. Afortunadamente ya en pleno ejercicio de sus funciones el constituyente se escindió en dos grupos: los renovadores, que siguieron fieles a don Venustiano, y los radicales, que eran seguidores de Álvaro Obregón, y que lograron integrar las reformas sociales más importantes, como las de educación, tenencia de la tierra y protección de los trabajadores.

Cien años después, la Constitución sigue siendo maniatada por unos cuantos que detentan el poder, para darle legalidad a sus actos y poder satisfacer los intereses de sus respectivos partidos políticos. Ha sufrido un total de 699 modificaciones, razón por la cual ya es cuatro veces más extensa que la Carta Magna original firmada en Querétaro. Nunca ha sido puesta a consideración, juicio y decisión del pueblo mexicano, jamás ha sido sometida ni ella ni sus adiciones, a un referéndum, consulta o plebiscito; nunca se ha tomada en cuenta, como ya sucede en otros países verdaderamente democráticos, la opinión popular sobre su Ley Suprema que puede expresarse en las urnas. Ha servido para legalizar los abusos que ha sufrido un pueblo que en la actualidad desconoce su contenido.

Para concluir, la democracia mexicana está cimentada sobre una frágil cultura de la legalidad, fruto de la desconfianza y desconocimiento de los ciudadanos hacia las instituciones y funcionarios encargados de la procuración y administración de la justicia. Esta desconfianza y percepción negativa de las instituciones que imparten justicia y la percepción de la impunidad han llevado a la población a encontrar caminos informales, y en ocasiones ilegales, para el arreglo de sus conflictos. Y estos 100 años reflejan la crisis que enfrenta nuestro débil estado de derecho, por lo que realmente me pregunto ¿FELICIDADES CONSTITUCIÓN?

¡Despierta México!

Dr. Arturo David Argente Villarreal.

Director del Departamento de Derecho

Tec de Monterrey, Campus Toluca.

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