Domingo, 24 de Septiembre de 2017, 01:46 AM
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¿Por qué la gente vota por Trump?

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Estados Unidos se compone de una diversidad social que a través de un compromiso político puede vivir en completo orden. Esta política reconoce diferentes necesidades y opiniones que emanan de esta complejidad social.

Es complejo que el Gobierno norteamericano pueda satisfacer las necesidades de cada grupo étnico por lo que la frustración es una constante en esta sociedad. A final de cuentas es a través de la política como se puede controlar a una sociedad sin necesidad de ejercer actos de violencia.

El ala conservadora más radical de la política norteamericana conocida como el “Tea Party” ha llevado a cabo la práctica de elegir candidatos políticos que no tienen experiencia política alguna. Estos candidatos sacuden cualquier regla o costumbre desacreditando segmentos sociales, son gente soberbia que no acepta opinión en contra y que buscan la victoria ante cualquier obstáculo que lleguen a enfrentar.

Este tipo de políticos han ocupado espacios importantes en la democracia norteamericana ante los pobres resultados que arrojan gobiernos ineficientes y disfuncionales que generan molestias en el electorado anglosajón, por lo que cada vez aparecen más aficionados en la escena electoral para buscar cambiar el destino de un país.

A través de esta confusión se realizan en las campañas políticas promesas vacías e irresponsables  que generan expectaciones ridículas sin el apoyo de un compromiso real.

Es en este escenario donde se desenvuelve la candidatura del prospecto conocido como Donald Trump quien ha aprovechado esta inercia para desarrollar compromisos de difícil realización y que rompe con cualquier sentido de cordura y decencia en la política norteamericana.Trump es un reflejo deformado de la visceralidad de los republicanos durante los años de Obama.

Trump es un hombre de negocios deslenguado y fanfarrón, con una tendencia irrefrenable al insulto y un mensaje xenófobo que recoge las tradiciones más sombrías de la política estadounidense, tiene opciones claras de lograr la nominación del Partido Republicano a las elecciones presidenciales de noviembre.En su campaña no hay espacio para el debate de ideas coherentes y constructivas, sólo vemos la presencia ensordecedora de un bravucón que promueve el odio entre la sociedad norteamericana, insultando los ideales que le dieron origen a esa nación.Hasta hace unas semanas la posibilidad de que Trump sucediese a Obama era descabellada; hoy sigue siendo remota, pero ya no es inverosímil.

El camino que le espera es largo y los obstáculos son enormes: en un país diverso y, más allá de las caricaturas, políticamente centrado, el Partido Republicano se arriesga a convertirse en una fuerza marginal si presenta a Trump como candidato.

Los seguidores de este candidato buscan no a alguien que satisfaga sus necesidades, sino buscan a un superhéroe con tintes de comicidad que refleja autoritarismo puro, parece muy absurdo para ser real y el electorado anglosajón sigue sin tomarlo en serio.

Así que ahora la pregunta es ¿cuáles son los argumentos que hacen tan atractivo al magnate que quiere ser el próximo presidente de la Unión Americana?

Varios son los aspectos que llaman la atención del electorado norteamericano. Primero porque refleja el éxito de un hombre de negocios y representa un perfil diferente a la imagen desgastada del político común y corriente. Es también atractivo para el electorado que no sea  “políticamente correcto” ya que sus seguidores consideran que toda esta situación de ser “políticamente correcto” es basura. Otro aspecto que llama la atención son sus radicales propuestas sobre inmigración y por último la manera que él encarna el desconsuelo de algunas personas hacía un sistema político desgastado.

Es increíble observar que cerca del 20 % de sus seguidores en Carolina del Sur siguen creyendo que la esclavitud nunca debió de haber sido abolida. Este porcentaje refleja los altos niveles de racismo que se sigue respirando en el ambiente norteamericano.

Para concluir, Obama deja un país polarizado política y racialmente, yTrump es la expresión máxima de esta discrepancia. Es tiempo que el electorado norteamericano le ponga un alto a las bromas y al sarcasmo que este sujeto maneja en su campaña. Parece ser que la gente no piensa en las consecuencias que se pueden generar con la victoria de este candidato. El nacimiento de un gobierno manejado por racistas, la destrucción de la economía más importante del mundo y la provocación de escándalos mundiales son elementos que se deben considerar en este momento por el electorado estadounidense.Y esto no tiene nada de gracia, hay que tomarlo muy en serio.

Dr. Arturo David Argente Villarreal.

Director del Departamento de Derecho

Tec de Monterrey, Campus Toluca.

argente@itesm.mx

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