Viernes, 17 de Noviembre de 2017, 05:05 PM
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Xenofobia arabe

Foto: Especial

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Parece una broma del destino que la cuna de la democracia moderna sea víctima de diversos actos de terrorismo de mayor impacto de los últimos años. Francia se ha convertido en un lugar de alto riesgo, a raíz del atentado terrorista en diferentes puntos de Paris.

Esta ola de violencia se encuentra acusada por la enorme migración que ha bañado a Europa en los últimos meses y que arroja diversos retos que se encuentren pendientes de resolver. Uno de ellos es la de evitar que nuevos refugiados se filtren a grupos terroristas; y evitar que miles de jóvenes, que son de la propia ciudadanía francesa, se involucren en las filas del yihadismo para volverse convertidos en enemigos internos. Recordemos que uno de los hermanos que perpetraron la matanza del semanario Charlie Hebdo, Cherif Kouachi, francés de origen argelino, fue cantante de rap antes de involucrarse en los grupos armados de Irak.

El sitio BuzzFeed afirmo que hay miles de militantes de grupos yihadistas esparcidos por Europa Occidental escondidos en la ola migratoria que entró al continente. Se estima que son entre 4.000 y 5.000 los europeos que se han enrolado en las filas del ISIS, entre ellos unos 1.700 franceses. Esto refleja el fracaso de los tibios programas de anti radicalización que empezaron a pensarse para los jóvenes europeos.

Esta amenaza  provoca que los gobiernos europeos sigan construyendo nuevos muros en las fronteras para impedir el paso de los migrantes.

Cada día, 42.500 personas se ven obligadas a huir de sus casas porque su vida corre peligro. En 2014 se contabilizó la cifra más alta de desplazados forzosos desde la Segunda Guerra Mundial. Fueron casi 60 millones, según el informe anual del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Según datos de la ACNUR, en lo que va del 2015 han llegado casi 300.000 inmigrantes y refugiados a Europa.

Parece ser que la “política del muro” se va a seguir aplicando en diversos rincones del mundo. Tenemos el que separa Estados Unidos de México, los muros levantados por Israel contra los palestinos y Egipto, el muro que separa la India y Bangladesh, las vallas que separan los enclaves españoles de Ceuta y Melilla de Marruecos o el muro de Grecia en la frontera Turca.

A esto se suman las leyes de migración más restrictivas. Mientras que en los últimos 30 años se abolieron casi todas las “fronteras” para el capital financiero y las multinacionales, estas se fortalecieron para impedir el paso, controlar y expulsar a las personas de los países más pobres. En el Reino Unido se busca implementar una nueva ley sobre inmigración que incluye penas de hasta seis meses de cárcel para los inmigrantes que trabajen en forma ilegal.

En Dinamarca, el parlamento aprobó esta semana una ley para reducir el monto de dinero destinado a los solicitantes de asilo. Con esta medida se buscan reducir el número de refugiados que llegan a ese país.

El viceministro polaco de Exteriores, Rafal Trzaskowski, pidió  a la Union Europea que haga una “distinción clara” entre “inmigrantes económicos” y “refugiados”, alegando que los “países europeos no pueden aceptarlos a todos”.

La xenofobia aparece también en acciones violentas contra los refugiados, como en Alemania, donde cientos de neonazis atacaron un centro de acogida de refugiados, en la ciudad de Heidenau en Sajonia hace unos días.

La xenofobia creciente, a su vez, pone en cuestión la política de “libre circulación” al interior de las fronteras de la Unión Europea.

Con los hechos sangrientos que se vivieron en París y la represalia que sufrió la población de Siria, se olvidan todos los principios básicos de la democracia occidental y por consecuencia  se inhibe la cooperación internacional y diplomacia que necesitan los refugiados en el mundo. Estos vientos de racismo que se viven en el mundo pueden llevarnos a vivir, una vez más,  otra experiencia de terrible violencia mundial donde la clase pobre será la más afectada. Basta decir, que no hemos aprendido nada del pasado.

Dr. Arturo David Argente Villarreal.

Director del Departamento de Derecho

Tec de Monterrey, Campus Toluca.

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