Lunes, 25 de Septiembre de 2017, 01:53 PM
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La encrucijada del Partido Republicano

 

Tras el último SUPERMARTES ha quedado claro a quién apoyan los electores republicanos.

Donald Trump ganó en la mayoría de los Estados, y prácticamente cabalga solo.

En este momento duplica la cantidad de delegados al lejano segundo lugar, que en este caso es el Senador Texano Ted Cruz.

En términos generales, acaricia ya la nominación republicana.

Pero, irónicamente, en el Partido Republicano están colgados de la lámpara.

¿Porqué están tan consternados?

Porque no comulgan con Trump. Saben que puede estrellar su prestigio como partido e incluso acabar con el.

Han invertido recursos, campañas, esfuerzo para frenarlo. El candidato que los representaba era Marco Rubio, pero ya fue descarrilado.

Ted Cruz es igual o peor de conservador que Trump. Kasich está muy lejos de ganar.

Un populista se coló a sus primarias y prendió. Hoy no saben cómo pararlo.

Destacados republicanos han asegurado que votaría por cualquier demócrata, antes de votar por el candidato del odio y la división.

Si, el partido del elefante se resquebraja, pues la mitad de sus adeptos no quieren a Trump. Pero no lo pueden frenar, porque están divididos entre Cruz, Kasich y hasta hace poco, Marco Rubio.

Tienen una esperanza que está siendo discutida en la dirigencia de su partido. Y esta consiste en que acabe la contienda con Trump en primer lugar, pero sin conseguir que llegue al número mágico de los 1237 delegados que necesita para ganar.

Hoy tiene 621, y casi duplica al segundo lugar, el Senador Ted Cruz que tiene 369 y muy lejos el gobernador Kasich, con 138.

Si mantiene un férreo apoyo, Trump podría ganar si llegar a la cifra automática de la nominación .

En tal caso, en la Convención Nacional Republicana, en Julio, los delegados reunidos podrían cambiar el sentido de su voto y designar a una tercera persona, de manera libre, en atención a que ningún candidato habría alcanzado los 1237 delegados.

Semejante escenario no ha ocurrido en el Partido Republicano desde los setentas…pero es posible.

No ignoran tampoco que los riesgos son también muy grandes. Uno de ellos es que Trump lo digiera mal, y se lance como independiente, lo que acabaría desfondando al partido republicano igual.

Atento a ello, Donald Trump ha dicho que arrebatarle la nominación que siente suya, acabaría en disturbios.

Como ven, el escenario es aterrados para el Partido del Elefante que un paso en falso podría colapsarlo.
De plano

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