Miercoles, 20 de Septiembre de 2017, 02:26 AM
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Las Trumpadas en Los Pinos

La Canica Azul         Por Ciro Di Costanzo

Las Trumpadas en Los Pinos

Entiendo aquello de privilegiar el diálogo, la diplomacia y la civilidad. 

Entiendo también la lógica del cabildeo de alto nivel, e incluso entiendo la necesidad de vacunarnos de alguna manera con ambos candidatos presidenciales, para garantizar una relación vital para nuestros intereses. 

No obstante, esas cosas no funcionan con un tipo como Trump, impredecible, fanfarrón, que nos ha insultado de manera soez y acostumbrado a pasar por encima de quién sea con tal de cumplir un capricho. De hecho, el mismo ha confesado su condición de eterno y caprichoso niño rico. 

Prueba de ello, es lo improvisado de la visita. Para empezar, nos dictó agenda. Vino cuando él quiso, a la hora que él quiso. 

Si ya lo invitamos, apelando a una estrategia muy arriesgada, pues se tendría que haber negociado de antemano, con tiempo, de tal manera que hubiese resultado beneficiosa para México, o al menos para el Presidente.

Nos comió el zorro de Trump. Casi se autoinvitó a la hora que quiso, que hasta sorprendió a sus anfitriones. El mismo Presidente Peña mencionó en la conferencia de prensa que el magnate había reaccionado “muy rápido”. En lugar de contenerlo, improvisamos. 

Vino intempestivamente, y aprovechó su visita para mandar el mensaje de que en México se aceptaban sus ignorantes medidas migratorias, aún siendo más cortés que de costumbre. Pero le dimos trato de Jefe de Estado, cuando no lo es. Le dimos un foro privilegiado que no merecía. 

Trump es solo un fanfarrón que sacó del clóset a los xenófobos de EEUU, y que está abajo en las encuestas. 

 ¿No pensaron que pasa si el personaje más odiado de México te da la mano y te dice amigo? 

¡La misma Canciller mexicana estaba de viaje en EEUU, parecía no estar enterada de la visita de Trump! ¿Improvisación? 

Obviamente un Presidente mexicano no puede estar insultando o pateando el trasero a un candidato presidencial de EEUU como sugieren muchos en las redes, que les hubiese gustado ver sangre. 

También es cierto que está en el mejor de los intereses que Trump y el pueblo de los Estados Unidos sepa lo importante que es México para EEUU, y lo que significa ser el primer socio comercial después de Canadá. 

No obstante, no es el Presidente en persona quien se lo tenga que decir, sino los operadores del Presidente. 

De lo contrario, se corren riesgos como lo que pasó. El Donald hizo lo que quiso, aprovechó el foro, no se disculpó, reiteró lo del muro en los Pinos y con el Presidente a un lado, le dio la mano , se tomó la foto que necesitaba para su campaña y se regresó, muy orondo, a Arizona, en donde se pitorreo de nosotros y de nuestro presidente diciendo que los mexicanos iban a pagar el 100% del muro, pero que en realidad no lo sabíamos todavía. 

¿Qué ganamos? 

Supongamos que lo que se quería fue distender el ambiente con el. Ya está más difícil, porque las declaraciones de cada uno ya entraron en colisión y a punto está de pelearse en twitter. 
Le dimos un foro que lo hizo ver presidenciable. Le dimos la oportunidad de mostrar ante sus adeptos, como negociaría a favor de EEUU, si llega a la Presidencia. El presidente mexicano ha sido el único jefe de estado que le ha dado ese privilegio. 

Fuera de eso, su experiencia con personajes en el exterior han sido, como dijo Obama, con Miss Azerbaiyán, Miss Colombia y Miss Indonesia. 

Quizá después de la experiencia, Hillary se la piense dos veces antes de venir. ¿En qué se ganó? 

Como dice Trump, no lo sabemos con claridad todavía. 

¿Los resultados de la visita? Solo asómense a ver la prensa nacional e internacional para contestar esa pregunta.

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