Lunes, 25 de Septiembre de 2017, 04:48 AM
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El Informe Presidencial a través de los años

ESGRIMA EMPRESARIAL

por Fernando Óscar García

Debe ser muy grande el placer que proporciona el gobernar, puesto que son tantos los que aspiran a hacerlo”

Voltaire (1694-1778) Filósofo y escritor francés.

 

 

El primer presidente en rendir un informe fue el General Guadalupe Victoria, quien, a pesar de que no estaba obligado, se presentó ante el Congreso para dar cuenta sobre la marcha de su gobierno el 1 de enero de 1825.
En el trajinar de la política mexicana, este evento, que ha cambiado de fecha, sirvió para atacar la política de grupos contrarios a la facción que ordenaba desde la Presidencia o convertirse en centro de alabanza y “lambisconería”, de aquellos tiempos en los que si el mandatario preguntaba: ¿Qué hora es?, la respuesta era: La que usted diga, señor Presidente.
Asimismo, el artículo 63 de la Constitución de 1857 establecía: “A la apertura de sesiones del Congreso asistirá el Presidente de la Unión y pronunciará un discurso en que manifieste el estado que guarda el país.
La Constitución del 5 de febrero de 1917, entre otras cosas, retomaba en su artículo 69 la obligación del Ejecutivo de acudir a la apertura de sesiones ordinarias del Congreso para informar por escrito sobre el estado general que guardaba la administración pública de la nación.
En la época del PRI, de 1929-2000, se instauró por orden de la tradición el llamado “Día del Presidente”, en el que la grandeza de los caudillos del Revolucionario Institucional era coloreada con mítines multitudinarios en la calle, banderizas de colores, papelitos volando.
La costumbre era la siguiente: el Primer Mandatario se presentaba a leer el “Informe”; en primera fila se ubicaban los miembros del gabinete; y luego venía la “respuesta” al informe por parte del Presidente de la Mesa Directiva, invariablemente en términos elogiosos.
Durante su alocución el Jefe del Ejecutivo era interrumpido por aplausos y vítores. La entrada y salida del recinto parlamentario era una verbena popular con confeti, matracas, mariachis y porras para el Jefe de la Nación. El 1 de septiembre estaba marcado en el calendario como día de asueto.
Sin embargo, a partir del Sexto Informe de Gobierno de Vicente Fox, en 2006, se terminaron los discursos desde la tribuna de San Lázaro.
Por último, cabe señalar que en términos formales, el 15 de agosto de 2008 se publicó en el Diario Oficial de la Federación la reforma del artículo 69 constitucional, eliminando el requisito de asistencia del Ejecutivo al inicio del período ordinario de sesiones del Congreso; de esta forma, hoy solo basta que el Ejecutivo envíe por escrito su informe sobre el estado que guarda la administración pública del país.
Tocó al subsecretario de Enlace Legislativo, Felipe Solís Acero, hacer entrega del Informe al secretario general de la Cámara de Diputados, Mauricio Farah Gebara, en representación de la Mesa Directiva del Congreso de la Unión.
¿Que se esperaba del V Informe Presidencial? . Pues que se dijera lo que se ha hecho para combatir la corrupción. La mayoría de nosotros esperaba que el presidente explicara el repunte de la violencia en el país.
El mensaje político era fundamental al menos por dos razones: en primer lugar, la carrera por la sucesión presidencial está desatada. El tema favorito de las conversaciones cotidianas es “quién va a ser el bueno”. En los partidos políticos se barajan diversos nombres; excepto en Morena que ya se sabe quién será su candidato.
En segundo lugar, pero no menos importante, el mensaje político era relevante porque a la presidencia de Estados Unidos llegó un personaje excéntrico y racista en cuya campaña electoral puso como centro de ataque a los mexicanos, al TLC y la promesa de construir el muro fronterizo.
En términos relativos hay buenas noticias, puesto que el presidente se reposicionó y pudo presumir temas como la reducción de la pobreza y la estimación de un mayor crecimiento económico, aunque en materia de seguridad y corrupción el balance fue negativo.
Concuerdo con Mauricio Merino, doctor en ciencia política por la Universidad Complutense, que afirma que no hay persona que no se desgaste durante el ejercicio de su autoridad y vaya que los estragos del ejercicio se dejan ver.
El número de pobres en el país bajó prácticamente dos millones de personas en los últimos dos años, según los análisis del Coneval. En particular la pobreza extrema (aquel estrato en donde las necesidades de alimentación, Educación y salud no pueden ser cubiertas) pasó de 11.4 a 9.4 millones de mexicanos.

 

Datos curiosos sobre el Informe Presidencial.

 

-Pascual Ortiz Rubio propuso en su Primer Informe de gobierno dejar de celebrar el 6 de enero como Día De los Santos Reyes y festejar a Quetzalcóatl.

-Abelardo L. Rodríguez profirió el “resumen” administrativo más largo de la historia: Necesitó de siete horas con 35 minutos.

-El primer Informe Presidencial televisado fue el de Miguel Alemán Valdés en 1952.

-Durante su sexto informe presidencial en 1982, el presidente José López Portillo lloró al anunciar la crisis financiera por la que atravesaba el país.

-Luis Echeverría tiene el récord de salutación a invitados, el conocido “besamanos”, con tres mil personas en su haber.

 

Conclusiones

El informe presidencial es un documento sumamente importante, que debe referir de manera integral, detallada y verás al estado que guarda la administración pública, y por este motivo debe ser escrupulosamente revisado y analizado por las cámaras del Congreso de la Unión.

 

Se recomienda volver a incorporar en el texto del artículo 69 de la Carta Fundamental que el Presidente de la República asistirá a presentar el informe, pues a través del mismo se trata de dar a conocer el estado que guarda la administración pública puntualizando las actividades realizadas en un año y sus resultados.

 

En paralelo a este cambio, se tendría que regular en la legislación secundaria el ceremonial aplicable, sobre todo en los tiempos que haría uso de la tribuna el Presidente de la República y el presidente del Congreso.

 

Asimismo exhortar a los legisladores a mantener una conducta apropiada y de cortesía parlamentaria; y restringirse las intervenciones e interrupciones de los miembros de las cámaras durante el discurso del presidente del País.

 

La asistencia del presidente más que un acto protocolario es una forma que puede contribuir a reanudar la relación respetuosa entre estos dos poderes, a tratar de entablar un diálogo que lleve a entendimientos y acuerdos -no transacciones-, y a elevar el nivel del discurso político.

 

 

“No hace falta un gobierno perfecto; se necesita uno que sea práctico”

Aristóteles (384 AC – 322 AC) Filósofo griego.

 

 

 

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