Lunes, 19 de Agosto de 2019, 11:45 AM
Home » Opinión » Victor Muro » La 4 Transformación y México

La 4 Transformación y México

Economía sin Dolor

Por: Victor Luis Muro Salinas.

“Los tengo a todos identificados”

Augusto Pinochet

El periodo de gobierno que actualmente preside Andrés Manuel López Obrador es conocido por la frase “juntos haremos historia”, como el de la cuarta transformación (4T), esto después de la independencia de México, las leyes de reforma, y la revolución mexicana; la esperanza que ha creado en muchos casi se ha convertido en algo similar como la que se le tiene a un líder religioso, pero de manera constante y continua genera noticias y comentarios que son adecuados para el análisis. Y la pregunta recurrente es: ¿A dónde va México?

La esperanza de que acabará la corrupción, que la inseguridad terminará, y que el país crecerá a índices porcentuales no logrados en las décadas del neoliberalismo poco a poco comienza a perderse, y es tan recurrente la manera y forma de negar los resultados que se tienen, que se ya se repite a manera de sorna la frase: “Yo tengo otros datos”; frase que se ha hecho usual en las respuesta del presidente cuando los datos no le son adecuados o de beneficio.

Es evidente la manera como los recursos económicos de apoyo social, son entregados de manera personal, buscando con ello una dependencia directa del gobierno federal, y no estrictamente de un programa social; los recursos económicos se han centralizado con la finalidad de dar un destino específico que responden a los deseos del Presidente, y no precisamente a las necesidades por zonas o sectores. Pareciera un regreso a esa política del viejo partido gobernante de México, aquel que un 02 de julio de año 2000 perdió su posición ante el hartazgo de la población.

Sin embargo, el avance que tuvo el país en las últimas décadas se ha cuestionado debido a que la corrupción no se extinguió, y además se hizo evidente una inseguridad alarmante al grado que los ciudadanos comienzan a convivir con ella en forma casi sorprendente, no hay duda que los mexicanos se adaptan a todo, y con ello se siguen esforzando todos los días en busca de una economía sin dolor.

La última noticia importante para el nuevo gobierno fue la renuncia del Secretario de Hacienda, el mismo que recién llegaba de la reunión del G20, a la cual acudió para representar a su país junto al canciller Marcelo Ebrard, y ambos con la encomienda del Presidente mexicano; la renuncia no cimbró los mercados, pero si causó desánimo entre las personas que lo consideraban un defensor del equilibrio financiero del país; en su lugar quedo Arturo Herrera, quien en una de sus primeras reuniones celebradas en la ciudad de San Miguel de Allende (la que se encuentra situada Guanajuato, de gobierno estatal panista), comentó que los gobiernos estatales deben asumir el costo político de aumentar su recaudación local. Dicho en otras palabras es que los gobiernos estatales han sufrido recortes muy fuertes por la centralización del recurso económico, y si quieren hacer avances, lo que se cita es que deben fortalecer el cobro de los impuestos locales, asumiendo la impopularidad que ello puede generar; la razón que se da sobre la falta de capacidad financiera por parte del Gobierno Federal es simple, México ha perdido el 50% de su ingreso petrolero en los últimos años, pero está claro que la austeridad republicana (por algunos ya renombrada como austeridad franciscana) a la cual se hace constante referencia, privilegia a los gobiernos estatales que le son afines, y restringe fuertemente a los que no comparten los ideales políticos.

Las medidas que encuentran su justificación en la austeridad han dejado sin empleo a muchos mexicanos que estaban en la filas gubernamentales, pero también han causado desabastos de medicamentos en instituciones de salud, cierre de las mismas por falta de presupuesto, cierre de programas sociales, y muchos otros programas; si con ese recurso se hiciera un verdadero ahorro la justificación seria cuestionable pero indiscutible, sin embargo esos recursos ahora son destinados a becas a jóvenes que no estudian ni trabajan, a programas de apoyo que sólo pretenden crear dependencia económica directa al gobierno federal, y a mega proyectos en los que la viabilidad ha sido más política que técnica.

La 4T tiene distintos y ferreos defensores, pero no queda muy claro que busca, si es un capitalismo distinto, un ideal bolivariano, el rescate del pensamiento juarista, o una nueva corriente creada por un idealista.

 

Similar posts