Lunes, 21 de Agosto de 2017, 12:54 PM
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Los Chicos Listos de Japón

Foto: Especial

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“Sin lugar a dudas existen, en relación con cada una de estas cosas, los casos de fraude, estafa y otros delitos financieros, es decir, la codicia y el egoísmo de los hombres son perpetuos” William Graham Sumner.

Con gran sorpresa se recibe la noticia de que una de las empresas emblemáticas de Japón incurrió en prácticas inadecuadas de registro contable, por un espacio de varios años, y por un importe mayor a 1,200 millones de dólares reportado como beneficios, que en realidad no lo eran de acuerdo a la normatividad financiera.

La noticia ya ocasionó la dimisión del presidente y vicepresidente de Toshiba, pues la investigación ha determinado hasta el momento que todo consistió en el simple hecho de que los altos ejecutivos fijaban las metas financieras de la empresa, y como existe una cultura de no cuestionamiento a las disposiciones de los superiores, los demás cumplieron, pero el cumplimiento se logró gracias a la modificación de la metodología del registro contable; situación que se considera era del conocimiento de los altos funcionarios, y en consecuencia, existió intención.

No pude evitar el recordar el caso Enron, cuando esa gran empresa incurrió en prácticas de lo que se denominó “contabilidad creativa” y que fue un duro impacto al mercado de valores de los Estados Unidos, poniendo en evidencia la falta de regulación en las empresas del sector.

Y junto con esta empresa norteamericana, no debemos olvidar que desapareció una de las firmas más importantes de auditores a nivel global, la cual realizaba los trabajos de revisión hacia la empresa, y pagó con su desaparición el posible error de algunos de sus empleados.

Por supuesto que Enron no fue la única empresa que incurrió en este tipo de faltas contables, existieron más, sin embargo el caso de la primera fue uno de los más llamativos, como resultado, las políticas de regulación en los Estados Unidos se endurecieron, pero es necesario recordar que el motivo que lleva a las empresas a realizar este tipo de acciones solo es uno: la ambición.

Las empresas sólo determinan presupuestos que crecen y crecen, es muy raro encontrar un CEO que ponga en la mesa una disminución de beneficios en los próximos años, o quizá simplemente no existe, pues el puesto se mide de acuerdo al logro de las utilidades y al crecimiento y dominio en el mercado.

Con todo lo anterior aún existen muchas preguntas por contestar, pues al ser una empresa global, está regulada por las disposiciones de los entes reguladores internacionales, y por supuesto, también es auditada por una firma contable, la cual ha emitido una opinión sobre la certeza y veracidad de sus estados financieros.

Al parecer, y dada la constante recurrencia a este tipo de prácticas, debe fortalecerse temas de ética financiera, pero también una comprensión más amplia de lo que son los buenos resultados financieros, sólo así se tendrá una economía sin dolor.

 

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