Sabado, 23 de Septiembre de 2017, 12:32 AM
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Una apreciación que perjudica

“Si alguna vez, ve saltar por la ventana a un banquero suizo, salte detrás. Seguro hay algo que ganar.”, Voltaire.

Existen muchas historias con relación a los bancos suizos, de misterio, intriga, evasión fiscal, alta seguridad, confidencialidad; y son los bancos suizos los que han creado un sistema financiero que se ha enfrentado a diversas pruebas, pero hay una que les está causando serias preocupaciones: la fortaleza de su moneda.

Además de ser un país reconocido por su amplia tradición bancaria e importante influencia financiera, Suiza es un exportador de productos, entre los que destacan el oro, los medicamentos envasados, relojes, autos, joyería y productos refinados del petróleo.

Con una población un poco superior a los 8.1 millones de habitantes, y un ingreso per cápita alrededor de 88,000 dólares, el país enfrenta un problema que tiene su origen precisamente en su historia, las personas están acostumbradas a pensar que Suiza es fuerte, y consecuentemente su moneda también, lo que ha llevado a los inversionistas del mundo a refugiarse en ella, y así presionar la moneda a su apreciación.

La baja en el precio del petróleo y las diversas complicaciones económicas hacen que los inversionistas busquen mercados sólidos, dónde el riesgo se elimine en la mayor medida que sea posible, por ello Suiza se ha visto como un excelente refugio para los capitales del mundo, pero ello causa una apreciación del franco, y el producto Suizo se hace más caro para el exterior, lo que lleva a vender menos y a disminuir las fuentes de empleo en el país, por increíble que parezca, la excesiva preferencia de los capitales del mundo por éste país, le están causando un problema de distorsión de su sistema económico.

Las acciones que se han desarrollado para contrarrestar este efecto han sido diversas, pero los efectos no han sido aún los deseados, y la buena fama tampoco es sencilla de eliminar, por lo que una decisión que ha sido relevante es ofrecer tasas de interés negativas.

Lo anterior implica que si usted deposita su dinero en un banco suizo, al finalizar el periodo de inversión no le regresará más dinero, sino un importe menor al que depositó, pues la tasa de interés es negativa, lo que en otras palabras significa que le cobrarán dinero por depositar su dinero con ellos.

La medida de tasas de interés negativas busca desmotivar a los inversionistas de refugiarse en el país invirtiendo en francos suizos, y de esta manera tratar que la moneda permanezca en una franja de equilibrio, lo cual permitirá al país continuar con sus operaciones económicas de manera normal y sobre todo desarrollando su actividad de exportador de productos sin mayor contratiempo.

Con todo lo anterior está claro que contar con una economía sin dolor no es un asunto sencillo, pues contar con una economía excesivamente fuerte también puede causar serios problemas, por lo que quizá una de los secretos de los banqueros suizos debería ser: el equilibrio de los factores.

 

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