Lunes, 26 de Junio de 2017, 07:05 AM
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Amaranto, la semilla olvidada que salvará a México

Por Carlos Arias
En la época prehispánica, la alimentación de México estaba basada en tres grandes alimentos: el maíz, el frijol… y el amaranto.

Sin embargo, la introducción del trigo por parte de los conquistadores acabó por dejar en el olvido a esta planta, al punto de que hoy solamente se produce en algunas zonas del país, en bajas cantidades y con muy poca difusión.

Según las crónicas de la Conquista, el amaranto fue prohibido por Hernán Cortés debido a que los mexicas lo consideraban una planta sagrada y formaba una parte central en los ritos religiosos.

La posibilidad de revivir el amaranto a escala masiva, tanto en semilla como en brotes y plantas, podría convertirse en una solución para muchos de los problemas de México. El amaranto es una opción como una fuente de alimentación rica, barata y nutritiva, y en la búsqueda de opciones para reemplazar a los alimentos procesados que contribuyen a la obesidad y la diabetes.

Foto: Especial

Más que una golosina

Actualmente el amaranto se consume principalmente en dulces, que se presentan mezclados con miel y otros semillas y que generalmente se venden en tiendas naturistas o por vendedores ambulantes en las calles.

Sin embargo, durante siglos fue consumido en al forma de cereal, similar al trigo, o como planta, pues sus hojas son similares a las espinacas. Su origen es sudamericano, pero los vestigios más antiguos en México provienen de un hallazgo arqueológico en Veracruz, cuya antigüedad es de más de 4 mil años antes de Cristo.

Entre sus propiedades se encuentra que no es una planta estacional, que muera un año y necesite germinar al siguiente, como ocurre con el maíz y el frijol. Es resistente a la estación de sequía y una misma planta puede producir semillas durante décadas, antes de que sea necesario su reemplazo.

Entre otras propiedades, el amaranto posee un 16 por ciento de proteína, frente al 9.33 por ciento del maíz y el 14.84 por ciento del trigo.

Opciones de consumo

Hasta el momento, el amaranto se consume principalmente como golosina en las llamadas “alegrías”, por lo que su gran potencial permanece sin ser explotado. El gran desafío que enfrenta el país es favorecer su cultivo en gran escala y la elaboración de productos de consumo masivo que conserven sus propiedades alimenticias. Por lo pronto, el desafío para chefs y cocineros es proponer platillos y preparaciones acordes a una dieta actual y saludable.

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