Viernes, 22 de Junio de 2018, 12:22 AM
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Corrupción : El verdadero ‘Status Quo’ mexicano

Por Fernando Oscar García

En un espíritu corrompido no cabe el honor”

Tácito (55-115) Historiador romano.

En estos días estamos hartos de escuchar los reportajes, entrevistas y análisis cuyo único tema es la corrupción y la “guerra sucia” entre los tres candidatos a la Presidencia. Que si Rosario Robles se robó quién sabe cuánto dinero; que sí Anaya vendió un edificio en 54 millones de pesos el cual le había costado cinco veces menos; que si van a denunciar al ex secretario de Hacienda por culpa de la ex secretaria de Sedesol; que si hay que considerar el relevo de Anaya; que si Napoleón Gómez Urrutia se robó 55 millones de dólares, que si se congelaron las cuentas de Barreiro, empresario inmobiliario de Querétaro, y que si México, había caído seis lugares en el Índice de Percepción de la Corrupción, lo que significa que pasó del lugar 129 al 135 y cuya calificación fue de 29 en una escala del cero al 100… mucho más abajo de Brasil, Argentina y Colombia…

México es el peor evaluado tanto en los países que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) como el G20, según Transparencia Internacional.

El concepto más aceptado de corrupción indica que se trata del «abuso del poder para beneficio propio» (Transparencia Internacional: 2009).

La corrupción política, en términos generales, es el mal uso y abuso público (gubernamental) del poder, para conseguir una ventaja ilegítima y un beneficio personal y privado, generalmente secreto y delicado.

Qué quiere decir la palabra impunidad?

Representa la posibilidad de que una persona pueda cometer un delito (de cualquier naturaleza, incluyendo aquellos relacionados con actos de corrupción) y quedar sin castigo.

La mayoría de personas asocian la corrupción únicamente al pago de sobornos, sin embargo, es propicio aclarar que más bien representa un término genérico que engloba varias conductas reguladas habitualmente en los códigos penales de los países, a través de figuras delictivas tales como: cohecho (o soborno), peculado, malversación, nepotismo, tráfico de influencias, fraude, cobro ilegal de comisiones, enriquecimiento ilícito, enriquecimiento ilícito de particulares, testaferrato, etcétera.

Desde 2015, las encuestas demuestran que, la corrupción indigna a la población. Justo con la inseguridad, es el tema que más preocupa al electorado.

No es gratuito, en este sentido que junto con el incremento de la indignación social por la corrupción, haya vuelto a crecer la figura de López Obrador, comenzando a explotar el tema de la corrupción gubernamental para reposicionarse.

¿Que está ofreciendo cada uno de los candidatos presidenciales en este sentido?

AMLO ha repetido mil veces que su gobierno será honesto porque él, como Presidente, será honesto. La corrupción se erradicará por el ejemplo del que está en la cima del poder nacional. Si el presidente es honesto, ese recto proceder tendrá que ser secundado por los demás servidores públicos.

Pero es una simpleza pensar que este problema, tan enraizado en nuestro país, se resolverá solo por tener un mandatario honesto. No. Como lo ha demostrado la experiencia internacional, en países y regiones donde antes había gran deshonestidad y que le dieron la vuelta, el problema se resuelve construyendo instituciones dedicadas a prevenir, descubrir y castigar la corrupción.

Dentro de sus propuestas tenemos:

-Reformar el artículo 108 de la Constitución para eliminar el fuero al Presidente para que pueda ser juzgado, al igual que otros altos funcionarios por el delito de corrupción.

-Ciudadanizar y otorgar autonomía total de los órganos de combate a la corrupción, promoción de la transparencia e impartición de justicia.

En el caso de Ricardo Anaya:

-Eliminar el fuero.

-Prohibir el uso de moneda en efectivo en transacciones gubernamentales, habrá transferencias bancarias que serán públicas.

-Aprobar la reforma al artículo 102 de la Constitución para que los fiscales General de la República y Anticorrupción sean autónomos e independientes.

En cuanto a José Antonio Meade el 24 de enero presentó una iniciativa de ley contra la corrupción que se le entregó a los dirigentes del PRI-PVEM-NA para que estos, a su vez, la procesaran en el Congreso, que propone:

-Confiscar el dinero, las propiedades y los bienes de los corruptos.

-Incrementar penas máximas de cárcel, multas y suspensiones e inhabilitaciones de funcionarios corruptos.

-Certificar el patrimonio de los funcionarios, debiendo acreditar cada año la evolución de su situación patrimonial. Que sus ingresos sean consistentes con su estilo de vida.

A estas alturas de la competencia, Anaya ya debería presentar un plan más sólido para sustentar su promesa de que él es el candidato del cambio, sobre todo en este asunto del combate a la corrupción.

Con respecto a Meade, pues estamos hablando del tema más incómodo para el candidato del partido gobernante. El PRI tiene escasa credibilidad de que pueda resolver la corrupción. Quizá, precisamente, por eso, Meade debería presentar un plan serio y sólido, el mejor de todos en esta materia.

Si su fuerte es la técnica y la sensatez, pues que lance las propuestas más audaces y compactas como una suerte de honor ante la incredulidad del electorado.

El tema es abatir la impunidad. Eso es lo que nos falta en México. Que los que cometen delitos, terminen en la cárcel, incluyendo a aquellos que se roban el dinero de los contribuyentes, además de la presión y el apoyo social en la lucha contra la corrupción como lo ha venido haciendo con mucha decisión y valentía la Coparmex, apoyada por cientos de organizaciones.

En realidad, la receta parece fácil: autonomía de las instituciones judiciales (policías, fiscales y jueces), delación premiada, capacidad de investigación y apoyo social. Cuatro elementos que se requieren para que México combata una corrupción que ahoga.

Como ciudadanos por el bien de nuestras familias y el futuro de la juventud que tiene grandes sueños y anhelos, así como vivir en un mejor país, nos toca apoyar, participar y luchar contra este flagelo y lastre que es la corrupción.

“Si no peleas para acabar con la corrupción y la podredumbre, acabarás siendo parte de ella”

Joan Baez (1941-?) Cantante estadounidense.

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