Jueves, 13 de Diciembre de 2018, 01:30 AM
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El Otro 68

LA TERTULIA

por Armando Enríquez

Decir 1968 es referencia inmediata a la matanza de Tlatelolco, los hechos marcaron un parteaguas en la historia social de nuestro país. El gobierno priísta y sus halcones al servicio de Estados Unidos no tuvieron empacho alguno para acabar con los estudiantes mexicanos, para reprimir a la sociedad y perseguirla, no solo por esos meses, sino por los seis años de Luis Echeverría. Demostrando que el PRI jamás se identificó con México, si no con los intereses personales de los políticos.

Casi todos hemos olvidado el esplendor de los Juegos Olímpicos celebrados en la misma ciudad a diez días de los cruentos hechos de la Plaza de la Tres Culturas, los primeros de su tipo en celebrarse en América Latina. México se convirtió después de Estados Unidos en el segundo país del Nuevo Continente en el que celebraba la contienda mundial.

Tras cincuenta años pocos, muy pocos en el país habrán de recordar este hecho, lo que es peor a lo largo de cincuenta años nadie ha dado su lugar histórico a esos atletas que dieron al pueblo de México emociones, incluso tras los juegos los políticos mexicanos que tanto se fotografiaron en el evento, olvidaron a los atletas y en darle impulso a nuestro deporte nacional.

De la delegación mexicana si se recuerda a algunos es por lo general a los medallistas o a Enriqueta Basilio, en su defecto, quien encendió el pebetero del Estadio de Ciudad Universitaria para dar inicio a la contienda.

Por eso, que la única escuela del país especializada en periodismo deportivo en México haya decidido publicar un libro titulado A 50 años…México 68 conmemorando no sólo los Juegos Olímpicos de 1968, si no sobre todo a los atletas mexicanos que participaron en ellos es mucho más que una grata sorpresa.

El libro editado en Papel Cuché es mucho más que testimonial que recupera la voz y las historias de los atletas mexicanos que hace medio siglo, siendo unos jóvenes intentaron llegar al pódium de los triunfadores, incluyendo a los nueve que los lograron en cuando al menos una semblanza de aquellos que ya murieron, es también una radiografía de un evento que concentró no sólo los esfuerzos y atención de las autoridades deportivas del país, sino a las de cultura, la Ciudad de México, Distrito Federal en esos tiempos, a las del País, creando un enorme espectáculo que mostró al mundo un México moderno lleno de cultura contemporánea y tradicional.

Lo trascendencia del libro no radica únicamente en la decisión del Instituto José Ramón de publicar un texto de estas características, si no hacerlo aprovechando el talento y el profesionalismo de sus alumnos tanto de la Licenciatura en Periodismo Deportivo como del Bachillerato Técnico en esta especialidad quienes realizaron las entrevistas a los atletas y muchas de las fotografías del libro.

Jóvenes hombres y mujeres bajo la coordinación del Profesor Marco Antonio Salazar Reyes, extraordinario periodista y hombre de medios cuya idea fructificó en este maravilloso libro de 350 páginas.

Los futuros periodistas deportivos de México, muchos de ellos ya trabajando en medios de comunicación, realizaron entrevistas que son historias de vida, de éxito, de tragedia, pero que marcaron de por vida a cada uno de sus protagonistas. De los conocidos Felipe “El Tibio” Muñoz, Nelson Vargas, Pilar Roldán a los olvidados como Guillermo Echavarría el joven que acabó con la marca mundial de los 1500 metros libres de natación tres meses antes de los Juegos Olímpicos y que no pudo lograr la medalla de oro en la alberca olímpica y eso lo marcó de por vida o Jaime Lozano quien desencantado tras lo que el califica como un robo en el boxeo tardo años en recuperarse y cambiar de profesión al volverse actor. Las historias se las contaron a los jóvenes del Instituto los protagonistas del 68. Los ya fallecidos o aquellos de los que no se encontró ningún dato también están en las hojas del libro, como fiel testimonio de que compitieron por el país que después los olvidó.

A las historias sumamos la gran recopilación gráfica que el Profesor Salazar de aquellos días, y las fotografías de los fotógrafos deportivos del futuro a manera del antes y después de los atletas mexicanos y el extraordinario y bellísimo trabajo de diseño editorial del Profesor Eduardo Guerra Caparrós. El resultado es un libro que además del valor periodístico e histórico que ningún medio profesional ha hecho tiene un valor estético sin comparación en México.

La directora del Instituto Teresa Anaya tuvo la visión no sólo para apoyar la propuesta del Profesor Salazar, sino de demostrar que lo que se siembra a diario en los salones de la escuela se ha cosechado en muchachos y muchachas que son apasionados con su profesión, con sus estudios y sin duda son una camada de nuevos periodistas deportivos más dedicados y conocedores de su profesión y que no sólo saben hablar de futbol.

Para la directora del Instituto este libro es también un legado que contiene la historia de una generación de deportistas que México olvidó.

Armando Enríquez Vázquez

@cernicalo

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