Sabado, 22 de Septiembre de 2018, 01:49 AM
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La inútil utilidad de las precampañas

#Análisis

Por Fernando Oscar García

El político debe ser capaz de predecir lo que va a pasar mañana, el mes próximo y el año que viene; y de explicar después por qué fue que no ocurrió lo que él predijo”.

Winston Churchill (1874-1965) político y estadista británico.

Sin pena ni gloria, así concluyeron las precampañas de los aspirantes a la presidencia de México que competirán en las elecciones federales del 1 de julio. De acuerdo con especialistas en marketing político, durante este periodo las estrategias estuvieron marcadas por falta de innovación, carencia de contenido que conectara con los ciudadanos y solo algunas chispas de humor.

Los ciudadanos tuvimos que aguantarnos las precampañas sin razón, ahora estamos en intercampañas, y faltan las campañas. Seis meses de propaganda electoral, sin contar las semanas, meses y hasta años que alguno de ellos ha realizado. La realidad es que las precampañas, en la mayoría de los casos, no deberían proceder ya que no había competencia interna y aun así, los ciudadanos nos tuvimos que “chutar” los miles de spots en radio y televisión con la leyenda de que el mensaje era dirigido “solo a militantes y simpatizantes”, una gran simulación. Ni Andrés Manuel López Obrador, ni José Antonio Meade, ni Ricardo Anaya tenían competidores en sus partidos y aun así, realizaron precampaña.

Los equipos de José Antonio Meade, Ricardo Anaya y Andrés Manuel López Obrador recurrieron a planes de marketing poco innovadores y atractivos para el público, no han encontrado una fórmula para generar contenido que conecte con la población.

Lo mejor que se pudo encontrar en 60 días fue el spot ‘Estaríamos mejor con ya sabes quién’ de Morena”. “En términos de marketing, este anuncio ayudó a refrescar la imagen de López Obrador sin dejar de estar presente en la mente de los mexicanos. Lamentablemente fue lo único diferente que observamos”.

Gisela Rubach, maestra del ITAM en Marketing Político, coincide en que el periodo de precampaña -del 14 de diciembre al 11 de febrero- transitó sin sobresaltos, aunque resalta la chispa de humor que los aspirantes a la presidencia imprimieron en sus actividades para contrarrestar las críticas o generar empatía con los mexicanos. Quien aprovechó mejor la parte del humor fue Andrés Manuel, ya que le dio la oportunidad de amenizar el tema de la intervención rusa antes de que fuera contraproducente para su imagen.

Si bien el humor también fue parte del trabajo de Ricardo Anaya, precandidato de la coalición ‘Por México al Frente’, los resultados no tuvieron el mismo éxito que su contrincante de Morena. Ricardo Anaya quiere sentirse ‘chavo’ y eso no llama la atención. Subirse a una estructura metálica en el cierre de su precampaña solo nos hizo recordar a Enrique Peña Nieto en lo alto de unas escaleras durante un mitin en 2012.

Sobre la canción de Movimiento Ciudadano en la que Anaya aparece junto a Yuawi López, un niño de nueve años, el único famoso ahí fue el pequeño cantante originario de Jalisco.

Acerca de Meade, precandidato de los partidos Revolucionario Institucional, Verde Ecologista de México y Nueva Alianza, uno de sus principales aciertos fueron la fotografía en la que aparece haciendo planas tras decir “resolvido” en un evento en Hidalgo y el tuit en el que responde “Yo mero” a la pregunta de quién sería el mejor presidente de México.

¿Qué es el marketing político?

El marketing político es un sistema heterogéneo de teorías, prácticas, métodos y técnicas que ayuda a las organizaciones políticas a comprender el mercado electoral y a operar con mayor eficacia dentro del mismo. Sus claves son la investigación, la estrategia y la comunicación política.

Existe cierto razonable consenso profesional en considerar que la historia del marketing político moderno comienza a mediados del siglo 20 en los Estados Unidos de América.

Un aspecto crucial de aquella revolución, todavía en marcha, fue y sigue siendo la transformación de los medios masivos de comunicación.

La radio ya había sido usada en materia política, también el cine y por supuesto los periódicos, pero la televisión fue el gran salto adelante a mediados del siglo 20.

Dwight Eisenhower fue, en 1952, el primer candidato presidencial que contrató a una agencia publicitaria para crear su campaña electoral en televisión. También en Estados Unidos, la década del 50 del siglo pasado vio el nacimiento de las campañas políticas negativas que buscaban desacreditar al candidato rival. Y poco después surgieron los debates presidenciales en televisión, el más célebre de los cuales fue el realizado en 1960 entre Richard Nixon y John F. Kennedy.

Al comenzar el siglo 21 la vida cotidiana de la humanidad sigue cambiando aceleradamente y surgen nuevos modos de vivir y comunicarse a través de internet. El nuevo universo de páginas web, blogs, publicaciones digitales, email, foros y redes sociales es un desafío para los consultores y el marketing político.

En la campaña presidencial de 2008 de Barack Obama todo ese mundo digital confluye de modo estratégico y comienza a instalarse con mucha fuerza el concepto de marketing político digital.

Ahora el Instituto Nacional Electoral, ha definido tiempo de Intercampañas del 12 de febrero al 29 de marzo, un espacio para que los partidos se preparen para las campañas, la jornada electoral y resuelvan temas internos.

En el periodo de intercampaña los precandidatos no pueden hacer eventos públicos o al aire libre; es decir, adiós a los mítines. No se puede llamar al voto ni gastar recursos con fines proselitistas. Los presidenciables no pueden aparecer en los spots de sus partidos, además cualquier propaganda debe ser genérica, sin presentar propuestas o promocionar a los candidatos.

Y luego, vendrán las campañas formales para presidente del país y gobernadores que iniciaran el 30 de marzo y terminarán el 27 de junio, 90 días.

Algunos políticos olvidan que las elecciones no se ganan con el voto duro. Las campañas van dirigidas a personas que no son de ningún partido político, es decir, votos indecisos, gente escéptica. A esa gente es a la que se le tiene que convencer de que su proyecto es mejor que el del contrincante.

La gente espera una campaña de altura. Merece no solo spots llamativos y canciones pegajosas, sino un verdadero debate entre los contendientes.

La juventud es muy importante. Quien sepa mover a los jóvenes, el sector más vulnerable y en este momento el más apático hacia la política en el país, tendrá media victoria en la bolsa.

¡Cuidado con el voto de castigo! Esto va a representar un sorpresivo revés el día de los comicios para algunos partidos.

Hoy más que nunca, donde la situación en el país parece llegar al límite, el ciudadano común necesita gente que le inspire, gente que genere confianza. Hoy por hoy, necesitamos esperanza. Tengamos fe y participemos en el resultado del próximo 1 de julio.

El hombre es un animal político”

Aristóteles (384 AC-322 AC) Filósofo griego.

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