Martes, 18 de Diciembre de 2018, 08:44 AM
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Populismo: la peligrosa alternativa ante la desigualdad, en 2018

Por Fernando Oscar García

“Para que el pueblo tenga realmente poder, la condición irrenunciable es que el pueblo impida cualquier poder ilimitado”

Giovanni Sartori, fundador de la primera Universidad de Ciencias Políticas en Italia.

El Banco Mundial clasifica las economías del mundo en cuatro grupos de ingreso: alto (12 235 o más), mediano alto (entre 3956 y 12 234), mediano bajo (entre 1006 y 3955) y bajo (1005 o menos). Esta clasificación se basa en el ingreso nacional bruto (INB) per cápita en dólares de los Estados Unidos.

En cada país, factores como el crecimiento del ingreso, la inflación, los tipos de cambio y los cambios demográficos influyen en el INB per cápita.

Mientras que el ingreso de un habitante de Singapur es de 78 mil dólares o el de Qatar de casi 130 mil, el de República Democrática del Congo es de 680 y el de República Centroafricana es tan sólo de 587 dólares anuales. Mientras que el 99% de la población de Rusia, Italia o Polonia es alfabeta, en Guinea y en Níger sólo el 25% y el 15% de sus habitantes, respectivamente, lee y escribe. Suiza o Japón mantienen una esperanza de vida de 83 años en promedio; en Sierra Leona, es de 51, y en Suazilandia, de 48 años. Mientras que en Cuba hay 67 médicos por cada 10 mil habitantes, en Liberia o Tanzania hay 0.1 de acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Tan sólo 8 personas poseen la misma riqueza que los 3 mil 600 millones de personas más pobres de la humanidad; el equivalente al 45% de la población total del mundo. Los ingresos de las 500 personas más ricas son mayores a los ingresos de los 416 millones más pobres. En América Latina, 32 personas concentran la misma riqueza que el 50% de la población más pobre de la región; y el 1% más rico posee el 41% de la riqueza, mientras que el 99% restante se reparte el 60% (OXFAM).

México se ubica entre el 25% de los países con mayores niveles de desigualdad en el mundo y entre los cinco países con mayor desigualdad en América Latina (CEPAL). Cuestión que no extraña si consideramos que en nuestro país conviven el sexto hombre más rico del mundo (con una fortuna calculada en 54 mil 500 millones de dólares, según Forbes) y más de 44 millones de personas en situación de pobreza y 10 millones más en situación de pobreza extrema; es decir, que tienen un ingreso menor a la línea de bienestar valorada en mil 66 pesos mensuales para habitantes rurales y mil 491 pesos mensuales para habitantes de ciudad.

En otras palabras, los 10 mexicanos más ricos concentran la misma riqueza que el 50% más pobre de México; 50% que no cuenta con un ingreso digno que le permita cubrir las necesidades más básicas.

Y ¿qué significa ser pobre en México?

Según el Coneval, una persona es pobre cuando tiene una carencia social, y es pobre extremo si tiene tres o más carencias sociales de seis posibles: servicios de salud, seguridad social, educación, alimentación, vivienda y servicios básicos en la vivienda.

Se requiere una visión alternativa que permita sacar a tantos millones de mexicanos de la pobreza y el gobierno deberá contar con un Plan Nacional de Desarrollo con una gran visión social que conjunte a todos los mexicanos.

En 2018 tendremos la elección más importante que haya existido en el país, no solo se elige presidente, se disputan 3 mil 400 cargos de elección popular lo cual viene a ser un acontecimiento trascendente, ya que los mexicanos estamos hartos de un sistema corrupto de funcionarios y partidos políticos, por lo que requerimos de un líder que conozca la problemática del país y que se comprometa a solucionarla y que además, pueda sacar de la pobreza a los millones de mexicanos que están en ella, que ataque y elimine totalmente la corrupción y la impunidad, que establezca la seguridad en el país.

Para no empeorar la situación que vivimos es importante entender el significado del término populismo, que nos podría sorprender, y en la desesperación, pensar que esta podría ser la mejor solución.

El populismo se emplea generalmente en el ámbito de la política. Se dice que un gobierno o un partido es populista cuando su estrategia política se basa en propuestas que resultan atractivas para el pueblo, pero tienen un componente manipulador y demagógico.

Ninguna formación política se declara abiertamente populista, ya que este concepto tiene una clara connotación negativa. De hecho, es bastante habitual que el término populismo se emplee como arma arrojadiza, pues normalmente la acusación de populista va dirigida a los rivales políticos.

Los populistas desprecian las instituciones y rechazan la experiencia. En su lugar ofrecen carisma e ignorancia. El mesías redentor, el Moisés pastor capaz de separar las oceánicas aguas, el de la sonrisa en campaña se convierte en un sátrapa totalitarista cuando llega al poder.

¿Se puede combatir al Populismo?

Existen evidencias de que si:

-Los argentinos en su última elección derrotaron al candidato de la señora Kirchner.

-Los brasileños se han movilizado contra la corrupción.

-La mayoría de los estadounidenses se resisten a las propuestas y políticas de Trump.

-Los ecuatorianos le han dado un revés a Rafael Correa, aún cuando ganó su candidato impuesto.

-Los bolivianos le dijeron no a Evo Morales en el referéndum, mediante el cual pretendía permanecer en el poder hasta que la muerte lo separe.

-Los venezolanos que no se rinden a la brutalidad de la represión del gobierno de Maduro.

-El populismo de America Latina en general va de salida. En algunos países desarrollados está de moda. Sería grave que la moda de los desarrollados hiciera retroceder a los latinoamericanos.

Para atacar el núcleo ideológico del populismo debemos sostener emotivamente que las sociedades que prosperan no se organizan en torno a la identidad, ni a la raza, ni a la clase. Se organizan en torno a los principios de libertad, tolerancia, justicia y dignidad del trabajo, que sirven para garantizar una convivencia pacífica y fructífera, para que se dicten leyes claras, sencillas y comprensibles y para que todos los ciudadanos dispongamos de un mínimo de recursos que nos permitan competir en la sociedad.

Este año es crucial, es mucho lo que está en juego, y por eso, más allá de ideologías y colores partidistas, necesitamos líderes que oxigenen al país, con ánimo para fortalecer el espíritu emprendedor y anticiparse al cambio. Líderes éticos, con una profunda convicción democrática y una mente abierta y creativa para corregir el rumbo y acelerar el paso.

Hagamos de 2018 el año en el que despegamos hacia el México que queremos.

“El populismo ama tanto a los pobres que los multiplica”

Mariano Grondona, periodista, escritor, ensayista, profesor y pensador argentino.

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