Miercoles, 14 de Noviembre de 2018, 09:19 AM
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Red de Impunidad: Huachicoleros, los Piratas de la Gasolina (Análisis)

Por Fernando Oscar García

El poblano pasó de ser camotero a huachicolero”

Frase popular

¿Qué son los huachicoleros?

En los últimos años, los operadores de transporte de carga en México denominaron HUACHICOLEROS a las personas que se dedican a vender combustible adulterado o robado a la orilla de la carretera.

El término es un atavismo heredado de los Huachichiles o Huaches, una etnia chichimeca emparentada con los Huicholes, conocida también como Guaches o Cuaches, que significaba “los colorados” pues pintaban sus cuerpos de color rojo.

A su costumbre se atribuye la preparación del HUACHICOL, una bebida alcohólica adulterada, casi siempre un tequila al que se le agrega alcohol de caña. El término también se usa para nombrar al combustible (gasolina o diésel) adulterado o robado en México.

Hoy en día en ciertas zonas de México, la elaboración y comercialización de productos adulterados, piratas, clonados o robados se ha convertido en una actividad económica muy lucrativa y comúnmente propiciada y tolerada por los propios habitantes, ya sea por conveniencia o por miedo.

Estas actividades son desarrolladas principalmente en los estados de Puebla, Oaxaca, Veracruz y Tamaulipas; algunos factores que favorecen son la escasa infraestructura carretera y la cercanía a los ductos que comercializan combustible hacia el centro del país.

Generalmente, el robo de combustible se realiza directamente de los oleoductos de Petróleos Mexicanos, de los cuales se extrae el combustible a través de perforaciones. A esta técnica se le conoce como ordeña de ductos.

 

 

 

Después de detectar el ducto, los huachicoleros realizan un corte e instalan luego una llave improvisada para poder extraer el combustible, que se vende más tarde en tianguis cercanos o directamente a traileros que pasen por el poblado.

 

 

 

 

 

Se ha vuelto tema diario el reporte de cómo el personal de Pemex retira mangueras acondicionadas y colocadas por los delincuentes en los ductos o llegan para contener las fugas que provocan ya no personas aisladas, sino grandes organizaciones porque esto no se entiende de otra manera.

 

 

 

No es así tan sencillo el perforar un ducto y robarse combustible. Se necesita tecnología, equipo y vehículos. También quien lo distribuya y lo transporte, convirtiéndose así en un negocio a veces familiar en donde todos y todas tienen un trabajo específico para que en el menor tiempo posible chupen ductos y desplacen las gasolinas a los centros de recepción, por lo que de todos es sabido que esos grandes volúmenes de gasolinas las compran las gasolineras “legalmente” constituidas.

 

 

 

Solo en las refinerías hay herramientas y capacidad técnica para agujerar un cilindro de metal con producto altamente explosivo.

¿Cómo operan los tuberos?

 

Por debajo de los cerros y llanuras de varios estados del país, corren cientos de miles de kilómetros de tubos de Pemex. Ayudados por ingenieros, los tuberos escogen una zona que tenga un declive natural para poder hacer una zanja en donde quepa una pipa de tráiler, de preferencia de doble remolque, los llamados fulles. En el momento que se empieza a hacer la perforación, colocan las mangueras de alta presión y es desviado el combustible a los tanques de la pipa.

Tienen 15 minutos para que las computadoras de la refinería detecten una baja en la presión del producto que se está mandando y se dispare una señal de emergencia de fuga de combustible. El área de la refinería que detecta la fuga informa de inmediato a los llamados ‘especiales’, miembros de la vigilancia civil de Pemex, y al personal del Ejército Mexicano que resguarda las instalaciones.

Entre la detección de la fuga y el traslado del personal a la zona, pasan unos 40 minutos. Una pipa de doble tanque se llena en 28 minutos. La ventaja de tiempo es clara. Pero la mayor ventaja de los tuberos es la complicidad con que operan.

La Secretaría de Hacienda, dio a conocer que el robo de combustible deja pérdidas al gobierno federal aproximadamente por 20 mil millones de pesos anuales y que esa actividad ha ido en aumento conforme pasa el tiempo.

En volumen lo perdido en el periodo 2009-2016 asciende a 14 mil 652 millones de litros, que implica hasta 250 pipas de combustible cada día y el daño en las finanzas públicas de 159 mil 957 millones de pesos.

El Secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell dijo que la nueva tecnología que ahora usa la empresa ha permitido detectar la perforación ilegal de ductos con mayor rapidez y se está castigando a estaciones de servicio que están vendiendo combustible robado.

Los huachicoleros ordeñaron como nunca los ductos de Pemex en 2017. La empresa del Estado reportó un total de 10 mil 363 tomas clandestinas el año pasado, es decir 51 por ciento más que las 6 mil 873 del año anterior.

El año pasado, la ordeña de ductos también “prendió” en entidades donde este delito no era tan común, como la Ciudad de México que pasó de 16 tomas clandestinas en todo 2016 a 91 en 2017.

En este delito no solo están involucrados los pobladores y el crimen organizado, sino también las autoridades y policías quienes deberían velar por la legalidad y el Estado de Derecho, sin embargo encuentran lucrativo el negocio huachicolero.

La Huachicultura ha normalizado el robo de hidrocarburo, la música que narra sus historias, los juegos de niños que anhelan crecer como ladrones de combustible, los rezos al Santo Niño Huachicolero, la vestimenta característica y la forma de vida de los habitantes.

Pemex sostiene que para combatir este ilícito ha implementado una mayor vigilancia a los ductos, investigación a gasolineras que presuntamente venden el combustible robado, retiro de franquicias y hasta drones, sin que durante 2017 hayan cerrado la llave a la ordeña.

Estamos ante la gran oportunidad de empezar a solucionar los problemas más graves de nuestro país, como son: la corrupción, la impunidad, la inseguridad, el empleo, la pobreza, la injusticia, la salud y la educación, a través de un verdadero cambio para servir a todos los mexicanos.

Estas actividades de huachicoleros son un claro ejemplo de la corrupción que priva en nuestro país y requerimos en este caso específico que llegue un funcionario que solucione los problemas y enfrente nuevos desafíos, y que además de potenciar la productividad de la empresa, logre evitar este saqueo de combustibles, ya que el número de tomas clandestinas se viene incrementando de una manera espectacular y sin responsabilidad, ni compromiso de autoridades y de chupaductos.

Más allá de ideologías y colores partidistas, necesitamos trabajar unidos con la convicción de cambiar este país. Las sociedades divididas en el mejor de los casos pueden sobrevivir, pero no progresan. Nuestro país se merece caminar unido.

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