Lunes, 26 de Junio de 2017, 03:56 PM
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Venezuela: El Cristal con que se Mira

Economía Sin Dolor

 

 

El Cristal con que se Mira

Por: Victor Luis Muro Salinas.

 

 

“Teneos que oír al pueblo, que hable, diga y se exprese, esa es la democracia plena.”

Hugo Chavez.

 

 

Venezuela, un país hermoso, con problemas de corrupción, de regular administración gubernamental, pero no de ahora, sino que así lo recuerdo de hace algunas décadas, con dificultades, pero luchando día a día.

 

 

Llegó su oportunidad a la propuesta del General Hugo Chávez, la población quería un cambio, necesitaba un cambio, buscaban un líder político que prometiera un cambio que beneficiara a los que menos tienen, que les diera la oportunidad de escalar en sus posibilidades económicas y por supuesto de desarrollo.

 

 

Chávez encontró su fuerza en el ejército, en varios colaboradores clave, en la necesidad de la gran mayoría de la población, y por supuesto, para su fortuna, en el precio del petróleo, por lo que con varias acciones en contra del “imperialismo” y con medidas que afectaron la empresa privada, logró que la mayoría de la población (de bajos recursos económicos) lo apreciara como un gran líder, pues otorgó un lugar dónde vivir, la posibilidad de estudiar, y lo más importante, un orgullo de pertenencia a quien lo necesitaba, así surge una corriente que se ha denominado “Chavismo”.

 

 

Pero es bien sabido que nada es eterno, y un buen gobierno no se determina finalmente por su ideología, sino por su buena administración y lo que con ello logra en beneficios para su población, y Chávez contó con el recurso petrolero y un excelente precio internacional para su producto; ¿pero qué hizo? ¿Pensó en los venezolanos? ¿Les incrementó su nivel de vida? ¿Les brindó más oportunidades a los que menos tienen? Podríamos decir que quizá, pero él falleció, y no tuvo oportunidad de ver el efecto de sus decisiones, de destinar millonarios recursos a promocionar y patrocinar una América Bolivariana, a comprar voluntades para trascender en la historia como si fuera un segundo libertador de la opresión. ¿Pensaría en sus propios ciudadanos?

 

 

La lucha por el poder fue intensa al interior, pero rápidamente, a la muerte de Chávez, se designa interino a Nicolás Maduro, quien ya lo venía sustituyendo y quien desde su juventud fue formado en la izquierda, y ahora como presidente sustituto y después como designado culminaría los sueños de Hugo Chávez, pero nunca tuvo su habilidad y mucho menos su carisma, tuvo que hacer a cada momento referencias a Chávez para fortalecer sus decisiones ante la Asamblea Nacional y ante su pueblo, al que definitivamente le ha quedado a deber.

 

 

 

Su momento de llegar al poder no pudo ser peor, los efectos de las decisiones de Chávez se comenzaban a percibir en la economía, el precio del petróleo comenzó a bajar de manera alarmante, su deuda con China y otros países ha llegado a límites poco manejables, su capacidad política ha sido sustituida por la imposición en beneficio de los que menos tienen (eso dice él), en defensa de la soberanía, pero lo cierto es que no tiene dinero, ha tomado peores decisiones que Chávez, sus percepciones por exportaciones del petróleo son mínimas y no prometen mejorar mucho en el corto plazo, y la mala administración de cuando hubo abundancia tiene hoy a Venezuela en una situación precaria.

 

 

No se trata de criticar al gobierno, se trata de señalar claramente que la mala administración del mismo es lo que ha generado los resultados de hoy, no son precisamente los modelos o sistemas económicos los que generan una economía sin dolor, sino los funcionarios de los mismos.

 

 

 

Hace falta ética en el mundo, en sus ciudadanos, en sus gobiernos, en sus representantes, y desafortunadamente la falta de la misma ha llevado a países al borde del colapso.

 

 

 

La República Bolivariana de Venezuela es un ejemplo duro de una administración popular mal llevada, eso es evidente. ¿Habrá algún castigo? ¿Cuántos casos más como éste serán permitidos por los ciudadanos del mundo? Pues no creo esa frase que dice que cada país tiene el gobierno que sus ciudadanos merecen. ¿Los venezolanos merecen esto? En verdad, no lo creo. Dedico esta columna con todo respeto a los amigos venezolanos.

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