Sabado, 08 de Agosto de 2020, 04:08 AM
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Contaminación: obligación olvidada de gobiernos federal y local.

LA TERTULIA

por Armando Enríquez

Hace apenas unos días una gran controversia se dio en España, cuando la presidenta de la comunidad de Madrid; Isabel Díaz Ayuso declaró que nadie ha muerto por la contaminación ambiental, y agregó de manera por demás populista y demagoga que la capital española es una de las ciudades con mayor longevidad, pretendiendo con estas palabras anular el hecho de que la contaminación en la capital española es real. A la brevedad, la también española y directora del Departamento de Salud Pública y Medio Ambiente de la Organización Mundial, María Neira desmintió a la política española aclarándole de manera contundente que la contaminación mata y la funcionaria de la ONU citó estudios que se han realizado desde hace 30 años y más de 70,000 publicaciones que acreditan lo mortal de la contaminación.

De este lado del charco y a lo largo de 5 décadas los diferentes gobernantes de la Ciudad de México, del PRI, PRD y ahora de Morena han evitado el tema a pesar de situaciones contundentes que hemos sufrido en el Valle del Anáhuac. Los más recientes incidentes se dieron el año pasado cuando en la capital del país se declaró la Fase I de contingencia ambiental en cuatro ocasiones, las más recientes el 25 de diciembre de 2019 y el 1º de enero de este año.

A lo largo de las últimas décadas las únicas soluciones propuestas son la verificación vehicular y el hoy no circula. Ambas acciones sólo han sido generadoras de corrupción e ingresos para funcionarios de los partidos que han gobernado la ciudad en esos años, PRI, PRD y Morena. Ambas también dirigidas a los vehículos particulares.

Así como Miguel Ángel Mancera anterior Jefe de Gobierno de la Ciudad, maquilló y mintió sobre los números de la contaminación de la Ciudad y como un paliativo inocuo creó ciclovías, Claudia Sheinbaum inventó el cablebús para una ciudad que no lo necesita. Lo peor es que los datos sobre las muertes de capitalinos relacionadas de manera directa con la contaminación son un enigma y la jefa de gobierno así lo quiere mantener durante su administración, la cual no ha ofrecido ningún cambio sustancial en ese aspecto. En algunos sitios de Internet se encuentran cifras que varían, pero todo puede ser especulación, si la autoridad se deslinda de su responsabilidad en este problema. Los ciudadanos por nuestra parte permanecemos callados por ignorancia de la gravedad del problema o simplemente por la antipatía, característica de los mexicanos a pedir cuentas a los gobernantes. Nos resulta mejor quejarnos. Lo que es más relevante es que a pesar de los problemas que sufrimos en la CDMX con respecto a la contaminación y la política mínima de las autoridades locales al respecto, en 2019 la CDMX no fue la ciudad más contaminada del país.

Mexicali ocupa el primer lugar entre las ciudades más contaminadas del país, seguida por Toluca la capital del Estado de México y los municipios conurbados a la CDMX; Ecatepec, Tlanepantla y Nezahualcóyotl, atrás viene las ciudades guanajuatenses de Salamanca, León, Celaya e Irapuato. El décimo lugar corresponde a la CDMX, Monterrey, undécimo. Pachuca en el lugar 12 del país y en treceavo lugar se encuentra Abasolo otra localidad en el Estado de Guanajuato. Esto de acuerdo con una articulo publicado por Newsweek citando el estudio de una empresa llamada IQ Air. Cuando este estudio pone a las ciudades mexicanas en la totalidad mundial del estudio la situación es grave pero no como en el caso de muchas ciudades de China o la India que se llevan los primeros lugares, Mexicali de acuerdo con la lista global de la empresa se encuentra en el lugar 378 y Toluca en el 466. Pero por otro lado existen informes que en el caso de la Ciudad de México no siempre todas las estaciones de medición de la calidad de aire están funcionando o reportan una situación real, lo que quiere decir que a lo mejor ese décimo lugar a nivel nacional es tan ficticio como la preocupación que la Jefa de Gobierno dice tener por el asunto.  

Aún así la situación tampoco es para celebrar para las otras ciudades de la lista. De acuerdo con El Imparcial de Tijuana en un articulo de julio 15 de 2019 que cita un estudio de la Asociación de Biólogos de Mexicali (BIOMAC) y Colegios de Biólogos de Baja California alrededor de 300 personas mueren anualmente en la ciudad fronteriza como resultado de la contaminación.

Durante décadas los gobernantes nos han hecho creer que el ozono es el peligro principal y ahora se habla de las partículas PM 2.5, que son capaces de atravesar la pared de los vasos capilares y correr en el torrente sanguíneo con consecuencias directas en las personas y enfermedades que se muestran en el tiempo como cáncer. La ambigüedad y poca claridad acerca del número de muertos causados por la contaminación permite a las autoridades un actuar a su gusto; por un lado, ejercer una reglamentación dirigida únicamente a gravar a la ciudadanía para tener mayores recursos, pero son incapaces de autorregular o ser críticos de las acciones que omiten sus gobiernos. En la CDMX el permitir que transportes de más de seis ejes circulen por el interior de la Ciudad creando problemas de embotellamientos, nunca ha preocupado a las autoridades, hasta ahora y aún no sabemos cómo van a reaccionar los transportistas, como tampoco los ha preocupado la cantidad de vehículos oficiales que contaminan de manera evidente, camiones de basura y transportes públicos como unidades del metrobús que son verdaderas máquinas de contaminación. La política de recolección de basura de la ciudad es por demás anárquica y generadora de tráfico, La tala de árboles por parte de las empresas como Total Play y Axtel se llevan a cabo mientras las autoridades se hacen de la vista gorda y la ciudad ve un aumento en su temperatura por la falta de árboles, así como menos precipitación pluvial, pero de eso ya sabíamos que Scheinbaum no sabe nada como lo demostró mientras fue secretaria de medio ambiente de la capital en la regencia de su jefe, el actual presidente de la República.

En los otros estados la situación no es mejor; en Baja California los medios acusan no solo al desinterés de las autoridades locales si no la falta de presupuesto para las dependencias responsables del medioambiente. El Estado de México carece de una política ambiental seria; los resultados lo demuestran en ese corredor industrial que contribuye de manera muy importante a la alta contaminación del Valle de México.

Este 2020 se plantean nuevas medidas, aunque no lo sean y tienen que ver con anular algunas de las acciones populistas que Jefa de Gobierno tomó el año pasado, como el otorgar una calcomanía doble 0, para los autos más modernos. Otras medidas son la misma demagogia de gobiernos pasados; “Mejores políticas para el manejo de fuego y prevención de fuegos”. “Fomento a la movilidad sustentable”. “Desarrollo Tecnológico para mejorar la calidad del aire”. Lo que quiera que esto signifique porque en realidad no significa nada. En un gobierno federal que no cree en la ciencia ¿Qué puede significar el desarrollo tecnológico? Cuando el director de la CFE, en claro contubernio con un senador que dirige al sindicato minero, intenta regresar a generar energía eléctrica con carbón algo terriblemente contaminante y arcaico.

En otras latitudes estamos viendo lo que la indolencia, la arrogancia y negación de las autoridades nacionales han provocado, los incendios en la Amazonia y en Australia. Lo mismo sucede desde hace mucho en nuestro país con un asunto que no es tan llamativo, pero también es mortal y ataca de manera directa a los ciudadanos. Tal vez sea hora de involucrarnos más en el asunto, ya que los gobernantes no lo hacen de manera correcta.

@cernicalo 

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