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El oro saca músculo: la esperanza de paz en Medio Oriente frena al petróleo y al dólar

El inicio de la semana trajo un respiro para el oro, que subió más del 1% este lunes. Se respira cierto optimismo por un posible acuerdo que ponga fin a la guerra con Irán, lo que terminó por arrastrar los precios del petróleo y al dólar. Esto alivió el miedo colectivo a una inflación desbocada y a que las tasas de interés se queden por las nubes más tiempo de lo presupuestado. En el mercado al contado, el metal precioso se cotizó en torno a los 4,559 dólares la onza, mientras que los futuros de Estados Unidos para entrega en junio avanzaron a los 4,561 dólares, todo esto en un día donde Wall Street se tomó un descanso por el Memorial Day.

A pesar de que tanto Washington como Teherán han intentado enfriar las expectativas diciendo que el acuerdo no es cosa de hoy para mañana, los inversionistas prefieren ver el vaso medio lleno. El fin de semana, el presidente Donald Trump soltó que prácticamente ya se había negociado un memorándum de entendimiento para reabrir el Estrecho de Ormuz. Está claro que todavía quedan temas muy espinosos por resolver para frenar este conflicto que ya lleva tres meses, pero el mercado ya está haciendo sus apuestas. Ahorita los activos financieros se mueven al ritmo del petróleo, y el oro no es la excepción: si el crudo baja, el oro sube, sobre todo porque se anticipa que esto le mueva el tapete a la política monetaria de la Reserva Federal.

Hay que recordar que desde que estalló la guerra a finales de febrero, el oro venía arrastrando una caída de entre el 13% y 14%, golpeado justamente por los precios de la energía que avivaron los fantasmas de la inflación. Ahora las cosas se están acomodando de otra forma. Los operadores ven un 40% de probabilidad de que la Fed suba las tasas de interés en diciembre, un giro de tuerca tremendo si pensamos que antes de que iniciaran las hostilidades los economistas daban por hecho dos recortes para este año. Todo este escenario le cae en las manos a Kevin Warsh, quien acaba de tomar protesta como el nuevo mandamás de la Reserva Federal. Le toca debutar en un momento crítico, con la gasolina por los cielos pegándole directo al bolsillo y al ánimo del consumidor estadounidense.

La racha positiva no fue exclusiva del oro. La plata subió un 3.1% hasta los 77.86 dólares la onza, el platino ganó un 2.1% situándose en 1,962.93 dólares, y el paladio avanzó un 2.8% para quedar en 1,386.47 dólares.

Del otro lado del charco, en Vietnam, los precios locales también rebotaron siguiendo la línea global. El lingote de oro de la Saigon Jewelry Company subió un 0.3%, cotizándose en 162 millones de dong (unos 6,145.44 dólares) por tael —la medida local que equivale a 37.5 gramos—, saliendo de su peor nivel en cuatro meses. Los anillos de oro no se quedaron atrás y subieron a 161.5 millones de dong por tael. Al final, con un dólar más débil, el lingote se vuelve un caramelo más accesible para quienes manejan otras divisas, y mientras se mantenga la expectativa de liberar el flujo en Ormuz, el mercado tendrá de dónde agarrarse para amortiguar los golpes de los últimos meses.